POT de Dumek Turbay: la Zona Norte, caso Bayunca ¿desarrollo para quién? Primera entrega.
Cartagena se enfrenta a la aprobación de un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), liderado por el alcalde Dumek Turbay y proyectado hacia el año 2040. Se trata de una decisión que marcará el rumbo del desarrollo de la ciudad en los próximos años.
Lo primero que hay que señalar es que el modelo de ciudad planteado en el nuevo POT, tanto en el Proyecto de Acuerdo como en los documentos técnicos que lo sustentan, no propone un cambio frente al actual modelo ciudad. Por el contrario, busca consolidar el engranaje portuario, logístico, industrial y turístico de Cartagena, ligado al sector financiero y grandes capitales privados, nacionales y extranjeros.
En otras palabras, este POT no plantea un nuevo modelo de ciudad. Lo que propone es ordenar el territorio para profundizar y ampliar el alcance del modelo existente.
Su Proyecto de Acuerdo, cuya radicación ante el Concejo de la ciudad está prevista para noviembre, permite conocer con detalle las apuestas de desarrollo que se proyectan para Cartagena.
Dentro de esa apuesta, la Zona Norte ocupa un lugar neurálgico. Es precisamente hacia este sector donde se proyecta movilizar buena parte de las grandes inversiones.
Desde el punto de vista del Ordenamiento Territorial, la Zona Norte se caracteriza por la confluencia de distintas categorías de suelo —rural, rural suburbano y de expansión urbana— y por una diversidad de usos, principalmente agroalimentarios, pesqueros y de turismo comunitario. Además, cuenta con determinantes ambientales estratégicos.
No obstante, el nuevo POT proyecta la Zona Norte como un nodo para el desarrollo de actividades portuarias, aeroportuarias, logísticas e industriales, con Bayunca y sus sectores contiguos como epicentro. A esto se suma la proyección de grandes complejos hoteleros e inmobiliarios privados sobre el borde litoral del mar Caribe, desde Manzanillo y los arroyos hasta Punta Canoa.
LAS TRANSFORMACIONES DEL TERRITORIO Y LAS INVERSIONES DEL POT PARA BAYUNCA
El megaproyecto del nuevo aeropuerto de Bayunca es un claro ejemplo de las transformaciones que se proyectan para este territorio. Su desarrollo está previsto sobre suelo rural suburbano y, aunque al parecer no modifica la clasificación del suelo, sí generará profundas transformaciones en sus usos y en las dinámicas territoriales.
El nuevo aeropuerto tendrá impactos en las formas de ocupación del suelo, en su aprovechamiento y en el valor de los predios. Desde luego, también tendrá efectos sobre las cargas fiscales que terminarán afectando no solo a los nuevos actores urbanísticos.
Pero, más allá de las transformaciones territoriales que traerá consigo el aeropuerto, hay otra pregunta que merece atención: ¿qué proyectos de impacto contempla el nuevo POT para Bayunca?
Al revisar el Programa de Ejecución del POT, cuyo monto asciende a $33 billones, no se observan iniciativas de envergadura para este corregimiento. Para Bayunca se contemplan $500 millones de aquí a 2040, distribuidos en dos estudios de planeación: la «Consolidación de Bayunca como Centralidad Rural Estratégica de la Zona Norte», por $250 millones, y la «Articulación de Pontezuela en el Corredor Rural Bayunca–Punta Canoa», por otros $250 millones.
La diferencia es significativa. Mientras Bayunca se proyecta como epicentro de importantes transformaciones portuarias, aeroportuarias, logísticas e industriales, las inversiones contempladas para atender las necesidades de su población se limitan a dos estudios de planeación.
En contraste, el gran beneficiado con los recursos del POT será el megaproyecto del aeropuerto, un negocio privado a cargo de Odinsa Aeropuertos S.A.S. y Conecta Caribe S.A.S., cuyo costo asciende a $6,5 billones. Este proyecto recibirá del Distrito y de otros actores del sector público una inversión de $2,93 billones, además de $250 millones para un estudio.
Así las cosas, mientras se proyectan grandes inversiones privadas y profundas transformaciones económicas y territoriales para la Zona Norte, Bayunca no parece tener garantizadas las obras que requiere.
Más allá de los recursos destinados al megaproyecto aeroportuario, no se contemplan inversiones de impacto para el corregimiento.
Al final, los bayunqueros podrían terminar viendo cómo su territorio se transforma para dar paso a grandes proyectos de inversión, mientras sus propias necesidades de desarrollo siguen pendientes en el horizonte de este Plan de Ordenamiento Territorial, hasta el año 2040.
Esperen la segunda entrega.