Jaime Sánchez: el cineasta forastero que ama a Cartagena


Sí. Jaime Sánchez es el forastero que ama a Cartagena, la retrata y la construye desde el arte. 

Recuerdo cuando llegó con su maleta llena de sueños y cómo, desde entonces, nos ha enseñado a generaciones enteras a amar el cine y la fotografía. Es un soñador, un creador de mundos.
He visto también cómo saca de su propio bolsillo para darle vida a sus proyectos, a sus sueños, a sus ideas. Verlo es deconstruir el imaginario de aquel que viene de afuera a explotar la ciudad, a prostituirla, a ver qué saca desviando recursos o amangualando convocatorias. Jaime es todo lo contrario: un acto de amor sostenido en el tiempo.
¿Cómo no admirar, respetar y seguir el camino de un artista crítico y apasionado, capaz de encerrarse meses —incluso años— para sacar adelante un proyecto? ¿Cómo no amar al artista que me ayudó a volver a amar mi ciudad cuando ese sentimiento se me había enfriado?
Jaime conoce Cartagena como un amante conoce a su amada: sus recovecos, sus historias, sus secretos más íntimos. Y lo más admirable es su generosidad al compartir lo que sabe.
Solo los artistas y los creativos sabemos lo que implica crear con respeto y con pasión.
Un trabajo colectivo
Jaime no opera solo. Desde la Corporación Cinematográfica Cineindias, comparte proyecto de vida con Aníbal Gallego, un creativo convencido de que, para recuperar la paz, es urgente volver a soñar.
“Aníbal es mi mentor”, asegura Jaime. Agrega que fue quien lo contrató en la primera escuela de cine en la que trabajó.
“Vi tanto profesionalismo, tanta disciplina y pulcritud en su trabajo, que dije: quiero ser como él”.
Esa admiración, sumada a la pasión por el cine y el teatro que los une, los llevó a hacer de la Escuela Cinematográfica Cineindias un verdadero proyecto de vida. Han navegado juntos durante años, diseñando procesos que han devuelto a miles de jóvenes algo más que la habilidad de manejar una cámara: la capacidad de soñar, de creer en sí mismos, de explorar sus talentos, de descubrirse artistas.
Y eso, por sí solo, es invaluable. Porque devolverle a un ser humano la capacidad de soñar y de creer en sí mismo es devolverle la dignidad, el amor propio, el sentido.
Varias generaciones venimos de la escuela Cineindias Cartagena.
Más de cuatro mil jóvenes han sido formados en artes cinematográficas y fotografía.
Este hombre los ha inspirado.
Y sé que el mundo entero conocerá su nombre.
Porque el mundo es de los obstinados, de los soñadores y de los locos. Y son ellos quienes, con su manera singular de ver la vida, siguen inspirando y creando mundos de múltiples posibilidades.
Amo que Cartagena cuente con un seres como ustedes.
Benditos sean
Y este homenaje que hoy te rinde Señal Colombia para reconocer tu trayectoria en el cine y los aportes que has dejado en cada ser como en la ciudad, para mí es un gran regalo: porque es justo y urgente y necesario el el país y el mundo entero conozca tu trabajo.