Buziraco cayó por el despeñadero que hoy lleva su nombre: el Salto del Cabrón, muy malherido, pero vivo y, sin duda, coleando. Los demonios tienen esa cualidad inmortal: caen, pero no mueren. Maltrecho debió demorarse unos días en lamer sus heridas y recuperar fuerzas para emprender la búsqueda de un cerro para reemplazar el que le habían arrebatado en Cartagena.
Hay leyendas en varias regiones del país sobre la presencia de Buziraco: en Santander, en el viejo Caldas y en el Huila, de donde se deduce que aprovechó los siglos XVII y XVIII para recorrer el país, sembrando el terror en el corazón de los inocentes.
En Santander su presencia se trasladó al lenguaje popular en expresiones como:
- "¡Se lo llevó el Buziraco!"
- "Ese hombre es el mismo Buziraco."
- "Parece el Buziraco."
En el Huila, Buziraco aparece como un demonio campesino asociado a: cuevas, cerros, caminos rurales, apariciones nocturnas y espantos.
En Riosucio, Buziraco se encontró, como bien narra mi amigo, el director de teatro Misael Torres, con una comunidad indígena que no le temía. Por el contrario, lo veía nuevamente como un espíritu benéfico. Esa transformación surgió de la concepción que los indígenas Turzagas tenían de los españoles, a quienes consideraban “hombres al revés”, pues decían una cosa y hacían otra. De esa contradicción concluyeron que, si los españoles afirmaban que el diablo era malo, entonces debía ser bueno.
Así escondieron el espíritu de su deidad de la fertilidad bajo la figura de un ser con cola y cuernos, y comenzaron a salir cada diciembre disfrazados de “demonios buziracos” para asustar a los hijos de los españoles. De esa tradición nació el Carnaval de Riosucio, o “la fiesta de los diablitos”, que se celebra cada dos años a comienzos de enero.
Aun cuando dejó huella, el destino de Buziraco estaba más al occidente. Y hacía allá se encaminó. En algún momento de comienzos del siglo XIX, en vísperas o en plenas luchas por la independencia, Buziraco llegó a Cali, donde se instaló en uno de sus cerros occidentales. A ese cerro, al igual que en el de La Popa, empezaron a subir sus seguidores a rendirle pleitesía con música de tambores y bailes desenfrenados. Para las autoridades blancas, eclesiásticas y civiles, estos ritos eran satánicos y los prohibieron sin mucho éxito. Molestos, empezaron a acusar a Buziraco de todas las tragedias que vivía la ciudad: incendios, enfermedades, guerras, etc.
En vista de que sus ruegos, oraciones y prohibiciones no surtían el efecto de terminar con el Buziraco, mandaron traer dos frailes de apellido Cuesta, Juan y Vicente, quienes armados de tres cruces de guadua consiguieron aprisionar entre ellas al maldito demonio. Esta hazaña la realizaron el 3 de mayo de 1837, lo que inauguró las romerías anuales de los fieles al cerro para celebrar la victoria sobre el demonio. Es leyenda que en el año de 1876, aprovechando que las cruces de guadua se habían deteriorado hasta no poderlo contener, Buziraco escapó de su encierro y envolvió a la ciudad en llamas y la amenazó con voz de trueno de que un día arrojaría el cerro sobre Cali. Para garantizar que el demonio no pudiera volver a escapar debido al deterioro de las cruces, cada tres años estas eran cambiadas por unas nuevas y resistentes.
En el año de 1937, el párroco de la Iglesia de Santa Rosa, ingeniero de profesión y enemigo jurado de Buziraco, aprovechó que en 1925 un temblor de tierra había tumbado las cruces de guadua y erigió tres cruces de material, de las que hasta hoy no ha podido escapar Buziraco. Aunque muchos afirman haberlo visto echando paso por los mejores bailaderos de salsa de Cali, Juanchito y sus alrededores… y que lo hace bien, pues baila como un demonio.
Nota bene: Como si la historia no fuera ya suficientemente extraña, en Cali reaparece otro nombre asociado a Buziraco: Garabato. Benjamín Urrea, conocido precisamente como Garabato, lanzó la famosa maldición contra el América de Cali: «América no será campeón mientras yo viva». El equipo tardó décadas en conquistar su primer título. Lo curioso es que, según algunas tradiciones cartageneras, Buziraco también fue conocido en sus orígenes como Garabato. ¿Coincidencia? Probablemente. Pero tratándose de demonios, nunca se sabe.
Nota bene 2: La información sobre Buziraco en Riosucio la obtuve del artículo "Diablos y carnavales en América" de Misael Torres.