TAYLOR HENRÍQUEZ Y TAYLOR SÁENZ: DOS REFERENTES DE LA GINECOLOGIA CARTAGENERA
El siete de abril del año dos mil veintiséis partió para siempre el doctor Hernando Taylor Sáenz. Su padre, el doctor Hernando Taylor Henríquez lo había realizado el treinta de abril de mil novecientos noventa y nueve. Un total de veintisiete años separan la partida de dos de los referente más importantes de la ginecología Cartagenera del siglo XX.
Hernando Taylor Henríquez estudió el bachillerato en el Colegio Fernández Baena, donde se distinguió por sus cualidades académicas y por ser el lanzador estrella de los primeros equipos de béisbol que tuvo ese trascendente plantel educativo, en la tercera década del siglo anterior, cuando los playones de la ciudad de Cartagena se engalanaban con la presencia festiva de aficionados y jugadores. Fue enviado por su padres a la ciudad de Bogotá a estudiar medicina en la Universidad Nacional de Colombia, donde se recibió como Médico y Cirujano en mil novecientos cuarenta y siete. Unos años más adelante, en mil novecientos cincuenta y seis, viajó a Madrid, España, a realizar entrenamiento y estudios de perfeccionamiento en ginecología, endocrinología de la reproducción e infertilidad, bajo la orientación del prestigioso profesor José Botella y Lucia.
En mil novecientos cincuenta y siete, Hernando Taylor Henríquez se trasladó a Francia a recibir adiestramiento en ginecología operatoria en el Hospital General de Paris, con otro importantísimo educador, el profesor Cavaliere. Con la formación y profundización suficiente en esos dos centros especializados europeos, regresó a Cartagena y por designación y exigencia del
doctor Napoleón Franco Pareja, ingresó al servicio de ginecología del Hospital Universitario Santa Clara en calidad de Jefe de Clínicas para finalizar sus estudios de ginecología, los cuales completó en mil novecientos cincuenta y ocho con el beneplácito de sus profesores y el paulatino reconocimiento y aplauso de la sociedad del departamento de Bolívar y de los departamentos vecinos.
A mediados de mil novecientos cincuenta y nueve se presentó una huelga al interior de la Universidad de Cartagena, acompañada de fuertes enfrentamientos, improperios, discusiones y desajustes institucionales que llegaron a impactar negativamente a la ciudad. Se resolvieron finalmente, con la renuncia masiva de los profesores de la Facultad de Medicina. Cuando los ánimos estuvieron calmados y cuando la tranquilidad regresó a la Universidad, el doctor Hernando Taylor Henríquez fue invitado a vincularse como profesor de ginecología por los nuevos directivos de la universidad que habían sido designados por los gobernantes departamentales e incluso por orden del presidente de la nación. En este espacio académico y asistencial, el profesor Taylor Henríquez demostró su cualidades y creó un programa de cirugía ginecológica en Cartagena, moderno para la época y altamente eficiente por la calidad que brindaba.
El profesor Taylor Henríquez, junto a los profesores Anibal Perna Mazzeo y Rafael Guerrero Betancourt, que acaban de llegar de los Estados Unidos con formación y experticia en cirugía ginecología y acertadamente también nombrados como profesores de ginecología, conformaron un trio de maestros que en la cotidianidad de los quirófanos y de las salas de consulta y hospitalización de las enfermedades propias del aparato reproductivo femenino del Hospital Santa Clara, de la Clínica de Maternidad Rafael Calvo y del Hospital Universitario de Cartagena, en la segunda mitad del siglo XX, se convirtieron en los padres de la ginecología y la cirugía ginecológica cartagenera. Ellos, creando una escuela de especialistas en ginecología cuyos egresados se fueron regando por muchas regiones de Colombia y del exterior.
El doctor Hernando Taylor Henríoquez combinó la actividad educativa y asistencial de la ginecología, con las labores administrativas. Fue director del Hospital Universitario Santa Clara, desde mil novecientos sesenta y tres hasta mil novecientos sesenta y cinco, contribuyendo con el sostenimiento de dicho hospital y favoreciendo su cumplimiento con la comunidad cartagenera y con la de los municipios circundantes. También fue decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena, cumpliendo importante labor desde mil novecientos setenta y uno hasta mil novecientos setenta y cinco. En su administración se creó el departamento de psiquiatría y en mil novecientos setenta y tres el Departamento de Educación Médica. El doctor Taylor Henríquez se jubiló en mil novecientos setenta y nueve, habiendo recibido la distinción de Profesor Emérito, como reconocimiento a su labor docente y el impacto de valía en los estudiantes y por consiguiente, en los egresados de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena.
Su hijo, Hernando Taylor Sáenz, fue el undécimo jefe del departamento de Ginecología y Obstetricia de la Universidad de Cartagena, desde abril de mil novecientos noventa y cuatro hasta abril de mil novecientos noventa y seis. Nació el veinticuatro de abril de mil novecientos cuarenta y nueve. Realizó estudios de bachillerato en el Colegio de La Esperanza, donde obtuvo grado en mil novecientos sesenta y seis. Estudió Medicina en la Universidad de Cartagena, donde se tituló como Doctor en Medicina y Cirugía. En esta misma Universidad cursó la Especialización en Ginecología y Obstetricia, la cual finalizó en el año mil novecientos setenta y ocho. Realizó en Bogotá estudios y adiestramiento en Infertilidad, la cual ejerció por muchos años. Fue miembro de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Bolívar y de la Federación Colombiana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología. Ingresó al Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Universidad de Cartagena como instructor en el año mil novecientos setenta y nueve, y con los años llegó a ser profesor titular. Estuvo dedicado por muchos años a la enseñanza de la cirugía ginecológica a los estudiantes de postgrado, con la misma suficiencia que utilizó su padre años antes. Fue un profesor importante, de carácter recio, altivo, defensor a ultranza de sus conceptos médicos y de los planes operatorios que seleccionaba, de voz fuerte que inspiraba respeto, diestro en las cirugías ginecológicas difíciles, exigente y rígido con la enseñanza médico-quirúrgica. Contribuyó con la formación en cirugía ginecológica a un grueso grupo de profesionales que, en estas primeras décadas del siglo XXI, son médicos que operan exitosamente a mujeres con patologías quirúrgicas del aparato reproductor femenino. Los temas relacionados con las infecciones ginecológica y todo lo asociado a la cirugía ginecológica fueron de su interés y dominio.
Como Jefe del Departamento de Ginecología y Obstetricia, gestionó para que los estudiantes de segundo año de postgrado asistiesen a profundización en alto riesgo obstétrico en la Unidad de Perinatología de la Universidad del Valle y los de tercer año a un centro especializado de infertilidad en Bogotá. Fue profesor titular de tiempo completo durante muchos años, hasta que decidió acceder al derecho de jubilación pasando a dedicar todo su tiempo y su jolgorio a la familia, especialmente a los nietos. A lo largo de su vida profesional y luego del retiro de los compromisos docentes y asistenciales, era frecuente verlo departir con sus amigos en sitios selectos de la ciudad de Cartagena, siempre sonriendo, haciéndole una broma a la vida, con gran sentido del humor, recitando las poesías de su preferencia y hablando con el desparpajo caribeño de siempre. Cuando en su consulta médica atendía a mujeres y se enteraba que también eran paciente de alguno de sus antiguos alumnos, informaba con seriedad y mucho orgullo haber sido el profesor del colega, haber dejado enseñanzas y estar seguro de que las semillas que había sembrado, todas germinaron de muy buena manera. Para entonces la emoción y la satisfacción del deber cumplido, sin pena y en correndillas, pintaban de rojo su cara y solo se desdibujaban después de una dichosa sonrisa explosiva o de una carcajada de felicidad.
Hernando Taylor Henríquez fue un diestro lanzador de beisbol en su juventud y su hijo Hernando Taylor Sáenz, un aficionado y ferviente seguidor de las grandes ligas y de los Yankees de Nueva York. Los dos profesores, aunque en diferentes épocas y bajo condiciones históricas distintas, entregaron lo mejor de sí a muchas generaciones de estudiantes de medicina y de la especialidad de Ginecología, y sin celos aportaron un legado de enseñanzas de interés, marcaron un camino y un derrotero para que sus alumnos cumplieran. Padre e hijo, atendieron, acompañaron y ayudaron a sus pacientes con enfermedades ginecológicas en los instantes de dificultades o de exigencias. Al final de cuentas, ambos médicos ginecólogos con sus procederes terminaron grabados indeleblemente y para siempre en el corazón y en los recuerdos de sus alumnos y de sus pacientes. Ahora, luego de veintisiete años de separación, padre e hijo se han encontrado, están de nuevo unidos y permanecerán hasta el final de los tiempos a la diestra de El Creador