La humanidad en su carrera hacia el abismo: –Una revelación, una advertencia–
Por René Arrieta Pérez.
En este artículo se narra una revelación de Dios, con la que envía un mensaje explícito y una advertencia para la humanidad. Él me solicita develarla a ustedes.
Dios Padre me muestra la visión de una humanidad empecinada en recorrer una vía que la conduce al despeñadero, también se manifiestan sus esfuerzos por llamar la atención de esta y decirle que está en la vía equivocada; no obstante, la humanidad embriagada de autosuficiencia, arrogancia y espíritu retador desatiende la advertencia.
Planteamos las preguntas pertinentes que ayudan a responder y a sustentar la insoslayable realidad de la revelación. Ellas son:
¿Por qué la humanidad corre hacia el abismo?, ¿cuál es la razón de su indiferencia por las consecuencias de esa carrera?, y ¿puede la humanidad detenerse para cerciorarse cuál es la vía correcta y transitar por ella?
No es difícil encontrar la respuesta a los interrogantes. Miremos.
La humanidad ha desobedecido a Dios y se ha marginado de la esfera espiritual, sumiéndose en un denso materialismo. Ella corre hacia el abismo, porque ya no cuenta con la luz de Dios en sí que le permita mantenerse en la vía correcta, de preservación. Luego, después de desobedecer (leyes, principios y mandatos) y de apartarse de Dios, el crudo materialismo la mantiene llena de sopor y con actitud de indiferencia. Y bajo la pesantez de ese estado soporífero, prácticamente ya no tiene capacidad de reacción para frenar el viaje que la conduce al foso, la oscuridad total y desaparición.
En los artículos precedentes, que por cierto constituyen un amplio contexto para este, se puede ahondar sobre los temas del materialismo del ser humano, el culto y amor al dinero, el signo bajo el cual se encuentra el hombre, y el daño que inflige a su prójimo y a su planeta. Los títulos de los textos son: “Dinero y sociedad: el endiosamiento de un objeto material y sus terribles consecuencias”, “La humanidad bajo el signo de la tormenta y la custodia del remanente”, “Los minerales, una riqueza del Planeta y de Dios: explotada y saqueada por los hombres”.
A pesar de todos los factores que juegan en contra del ser humano, siempre está el mensaje amoroso de la advertencia de Dios.
Revelación de Dios: 13 de oct., 2025.
Estoy en la calle de una población y debo llegar a un sitio determinado, de repente me veo a bordo de una moto que va conduciendo una mujer. En ningún momento paró para que embarcara. Ahora voy de pasajero, no advertí reacción alguna en ella, y va por la carretera veloz, indiferente al hecho. En un momento determinado le pregunto que si se había dado cuenta que iba en la motocicleta acompañándola. Pregunté para comprobar su nivel de consciencia. En efecto, se había percatado de mi presencia en su vehículo, pero su nivel de consciencia no era pleno. Entonces, le digo: “en tal sitio me voy a bajar”. Ella no dice nada. Después de un breve silencio simplemente dice: “más adelante, cuando llegue a ese punto que tú me señalas no voy a parar, voy a seguir de largo, a la izquierda, y voy a ir en bajada a gran velocidad”. Es decir, aceptó mi compañía sin reaccionar en el momento en el que abordé, sin embargo, contempló una retaliación.
En el punto que le señalé había una bifurcación a la izquierda, aunque la carretera continuaba recta. Justamente allí disponía bajarme, porque no era de mi interés continuar en el desvío, sino seguir en la dirección correcta. Ella, contrariando lo que le digo, retadora me contesta: “voy a seguir adelante”. Como ya conozco su intención por lo que ha dicho, le manifiesto:
“Mira, yo estoy cumpliendo un propósito de Dios, si tú no paras y sigues adelante, me tiro y no me va a pasar nada; a ti sí: te vas a accidentar, vas a caer al fondo, vas a morir y vas a ir al infierno”.
Ella, a pesar de todas estas advertencias cree que lo que digo es mentira. No me dice absolutamente nada. Finalmente, para en el punto exacto que le había señalado. Se detiene. Me bajo. Ella sigue en su desvío.
Explicación
La mujer es la humanidad y su comportamiento ante la realidad espiritual, y su sopor en la realidad de la dimensión material. La moto es la carrera, el devenir, la historia, el paso del tiempo, la velocidad misma y su ritmo.
Mi embarque en el vehículo en movimiento que conduce la humanidad, sin que se detenga, sorpresivo, sin avisar, representa mi encarnación en este mundo en el momento justo del final de los tiempos. El propósito de mis palabras es la revelación de mi misión y la divulgación del plan de Dios. Corresponde de igual manera a lo que advierte el relato bíblico sobre el momento del fin de los tiempos en la que se señala que nadie lo sabrá, ni los ángeles, ni el propio Jesús en su condición humana, solo el Padre. Los pasajes exhortan a los creyentes a estar alerta y vigilantes, y compara la llegada del fin como la de un ladrón en la noche. Por tal razón mi Padre me envía a encarnar en el momento del drama.
Las referencias bíblicas corresponden a (Mateo 24: 36 y Marcos 13: 32). Si revisamos la reducción teosófica de los versículos, en Mateo 24:36, la sumatoria de 2 y 4 es 6, que significa amor de Dios: advertencia. Y la sumatoria de 3 y 6 es 9, significado del fin de ciclo. En el caso de Marcos 13:32 encontramos que la sumatoria de los números corresponde a 9, fin. Y si desglosamos, vemos que 1 y 3 es 4, que significa basamento; mientras que la suma de 3 y 2 es 5, número que representa a la humanidad, lo que indica que la humanidad se sostiene en su fin. Así también, la significación cabalística de la fecha de la revelación se corresponde con el basamento del fin (13 del 10 de 2025). Veámoslo. La sumatoria del conjunto de día, mes y año es 5, cuyo significado es humanidad. Si analizamos la sumatoria del día (1+3=4) es basamento. La sumatoria del mes 10 es 1, número que corresponde al Padre. Y la sumatoria del año (2+2+5) es igual a 9 –final–. En síntesis: el Padre apela al basamento del fin.
El punto que señalo es donde está la bifurcación hacia la izquierda y continuidad de la vía recta, en el que la mujer debió realizar una parada para reflexionar y considerar que la vía recta era la más conveniente, y entender que la desviación era una opción equivocada. En el universo de los opuestos y de la representación lo izquierdo significa torcido, solo en ese sentido de la palabra, no en otros, no en el de posición con relación al cuerpo humano exactamente con cercanía o inclinación a la mano izquierda. Este caso es muy parecido, por cierto, al significado de negativo en la oposición (positivo-negativo), que en el contexto de un circuito eléctrico lo negativo no significa malo, a diferencia de las expresiones: ‘es una elección negativa’, ‘tiene un pensamiento negativo’ que sí tienen ese significado.
Lo que me dice la mujer (la humanidad) declara que le importa poco o nada saber lo que se prevé suceda. A pesar de su actitud displicente e inicial disposición de no detenerse para así poder bajar en el punto en el que solicité que parara, al final lo hace. Indica de una u otra manera una leve reacción a la advertencia (como si no quisiera tentar su suerte conmigo y ganarse disgustos, simplemente quiere seguir en la vía de su consideración, la elegida), porque en cuanto al destino apocalíptico del mundo no le importa nada. Por lo que sigue en su camino desviado. Puede que también, en momentos determinados, crea y piense: ¿será?, y vuelva y dude, y hasta haga una pequeña concesión; no obstante, sigue su ruta (con la certeza de que no existe vuelta atrás, y que suceda lo que deba suceder).
Yo me bajo después de la advertencia, y por la claridad que tengo sobre el transitar equívoco y de las consecuencias indeseables que conlleva el desvío de la ruta. Pues, en este momento –ella, la mujer, la humanidad– va hacia su abismo, sola y por cuenta propia, porque no prestó atención antes ni ahora a las distintas advertencias.
Crédito: imagen generada por Meta.
Nota de advertencia
Todos los artículos en el que Dios Padre envíe mensajes a la humanidad a través de su ungido tendrán esta advertencia, y el costo personal y familiar puede ser muy alto:
Quien no esté en capacidad de ver en el mundo espiritual y de comprobar o no lo que decimos, mejor que permanezca en silencio, reflexione y le deje todo juicio al tiempo, que no haga ningún comentario en contra, no sea que por hacerle pulso al mensaje de Dios sea blanco de su ira. Toda persona que ataque la palabra de Dios en boca de su ungido, uno de los dos testigos del apocalipsis, se vincula a que la severidad de la ley divina lo castigue con tragedia y muerte, y con juicio sumario lo hagan descender a las mazmorras del Infierno. De forma idéntica a como cuando la autoridad policial captura a un delincuente, a un infractor de la ley, que los lectores consideren la debida advertencia, que reza: “Todo lo que usted diga podrá ser usado en su contra”. La ley se cumplirá de forma implacable. Ya llegó el momento, en consideración de la jerarquía celestial, que no se puede dejar pasar ningún tipo de faltas, y mucho menos afrentas e insultos al ejercicio de la autoridad de Dios y de su plenipotenciario aquí en la Tierra, en este periodo del fin de los tiempos.