Pescadores de monedas. El Mar Caribe se hace danza concéntrica, entre variaciones de luces azuladas y espumas aperladas

Betsy Angel y el color de un Caribe vibrante, por Claudia de la Espriella


Por Claudia de la Espriella

Volviendo la mirada a mediados de los años 60, encuentro una Cartagena hecha de los contrastes de las luces marineras, que parecen emerger de un agua inquieta que buscó, en las profundidades, esas monedas resplandecientes escapadas de alguna carabela española, en su viaje de regreso hacia la Península Ibérica.

Entonces, con la magia propia de la ciudad que fluctúa entre el heroísmo y los dilemas de la supervivencia cotidiana, de quienes se las ingenian para obtener la supervivencia, de una forma entre ingenua y la que desafía a todas las fuerzas de la naturaleza, surge esa percepción visual que se filtra en la mente pictórica de una mujer de otras tierras bravías. Hablo de Betsy Angel

El Arte, la Cultura forman parte esencial de esta artista desde siempre. Menuda, discreta, amorosa, ella representa a las féminas que exploran su entorno para crear un mundo de contrastes como lo es el Caribe.

Es así como se hace alumna de Pierre Daguet y emprende el camino que podemos resumir en el cuadro titulado " Pescadores de Monedas".

El Mar Caribe se hace danza concéntrica, entre variaciones de luces azuladas y espumas aperladas, que recorren dos cuerpos preadolescentes, que luchan entre el juego y la supervivencia.

Para muchos turistas, poco acuciosos, lanzar monedas a esos niños, para que las rescataran de las profundidades marinas, era una especie de " proeza". El retener entre los dientes una moneda, era un " divertimento" y no llevaba a ninguna reflexión.

Ignoraban, o preferían ignorarlo, que esa moneda era quizás, la única forma posible de poder comprar un pan y un refresco, para calmar el rugido de un estómago hambriento. Un mundo contrastante que sigue presente en el Caribe nuestro.

Pero el color ardoroso de la pintura de Betsy Angel, nos deja en la retina la historia viva de esa Cartagena, que a diario recorreremos entre el mar y el legado histórico, al mismo tiempo. Estamos frente al compromiso de construir un futuro más luminoso para todos.

Cartagena, 12 de marzo de 2026