GARCÍA MÁRQUEZ Y LA IMAGINACIÓN DESBORDADA.
Por: Claudia de la Espriella
Abril 19 de 2026
El 17 de abril de 2014 fallece, en Ciudad de México, el Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez. Han pasado desde entonces 12 años y su imaginación sigue llenando salas de las salas de lectura en muchas partes de nuestro planeta.
Mucho se habla de su imaginación desbordada y eso me traslada, de inmediato, a lo que decía su padre Gabriel Eligio García: " Él desde niño fue embustero. Salía con su mamá a la calle y volvía hablando como cotorro, un pocotón de mentiras."
Los estudiosos de la Literatura han bautizado eso como " realismo mágico", que es lo mismo que los españoles denominan " tener duende", para referirse a mentes esencialmente creativas.
Desde muy joven se aficionó a la lectura. Cualquier documento escrito lo " devoraba". No sólo lo leía, sino que su espíritu lo interiorizaba de manera absoluta. Tomaba cualquier papel que tuviera a la mano para escribir como si estuviera en un estado delirante.
Esa manera, casi compulsiva de escribir, lo lleva a perfeccionar el lenguaje narrativo hasta el nivel que lo logró. Sin embrago, el ejercicio del periodismo, primero en El Universal de Cartagena, y posteriormente en Barranquilla, París, Caracas y Ciudad de México le enseña que muchas veces el escritor debe entender que la economía del lenguaje es esencial para cautivar a los lectores. En " El coronel no tiene quien le escriba" se percibe que muchas veces, menos, es más.
Allí consigue que el oficio del periodista y el de narrador se funden para lograr que no sólo ese anciano coronel, que luchó por sus ideales es una realidad Iberoamericana donde millones de personas esperan, sin resultados, que los esfuerzos laborales por construir un mejor país les sean reconocidos. Pasan los días y las horas y ese " milagro” jamás se realiza. Todo ese legado Caribe, adquiere una dimensión universal que deja la reflexión de que sólo la palabra puede redimirnos y hacernos seres humanos más empáticos.
Cartagena, 19 de abril 2026.