Cartagena necesita una Comisión Permanente de Arbolado, Agua y Biodiversidad


Cartagena necesita dejar de improvisar su relación con la naturaleza: las decisiones ambientales adoptadas desde 2024 a la fecha, evidencian serias debilidades en la planificación y manejo ecológicos de la ciudad. Los antecedentes recientes y alarmantes cuyas consecuencias futuras aún son inciertas como la tala de mangle en el Parque Espíritu del Manglar, la isla de los Pájaros y la ciénaga de La Virgen, las afectaciones al bosque seco tropical en el cerro de La Popa y demás colinas de la ciudad catalogadas como zonas de reserva, la promoción de la siembra de especies de árboles introducidas o no nativas como el neem y una restauración aún débil de arrecifes afectados por el calentamiento del mar como ocurre en los Corales de Varadero, son asuntos de extrema urgencia; ni hablar de las islas mangláricas que se han perdido, como la isla Abanico anteriormente ubicada frente al corregimiento de Bocachica. 

Mientras las decisiones ambientales puedan seguir dispersas entre entidades y funcionarios, o ejecutadas sin suficiente sustento técnico, los ciudadanos continuamos observando cómo muchas intervenciones se anuncian con "discursos verdes", pero sin procesos sólidos de seguimiento técnico y social. Por eso resulta urgente la creación formal de una Comisión Permanente de Arbolado, Agua y Biodiversidad con funciones reales de control, veeduría y evaluación pública, desde el Concejo Distrital de Cartagena.

No se trata de duplicar funciones del Concejo, ni de la mesa técnica de Plan y Bienes. Las comisiones de ese tipo cumplen una labor política y normativa importante, pero las dinámicas ecológicas de Cartagena requieren una instancia especializada, permanente y técnicamente rigurosa; por esta razón, no es posible pensar en un carácter de "Accidental" para los conflictos socioambientales locales que requieren seguimiento, control y correcciones permanentes.

En Colombia, existen antecedentes institucionales y ciudadanos que demuestran la importancia de crear espacios especializados de seguimiento ambiental. Bogotá desde su Concejo cuenta con una comisión de arbolado, aunque accidental; Medellín ha fortalecido políticas y sistemas de gestión de biodiversidad, restauración ecológica, monitoreo del árbol urbano e identificación de árboles patrimoniales; y Cali posee instancias de participación ambiental comunitaria vinculadas a la gestión ecológica y territorial. Cartagena, con una riqueza ecosistémica mucho más compleja y vulnerable al incesante cambio climático, sigue sin consolidar un órgano ciudadano-técnico permanente que observe de manera integral las decisiones sobre su patrimonio natural. La ciudad turística más reconocida en Colombia no puede seguir actuando como si la biodiversidad fuera un asunto secundario o decorativo. Esta propuesta ayudará a que Cartagena se convierta en pionera del Caribe colombiano creando una comisión más integral, técnica y ciudadana que las experiencias actualmente identificadas en otras ciudades del país.

La protección y gestión del arbolado urbano, los manglares, los cuerpos de agua (1), el bosque seco y los arrecifes coralinos no pueden depender exclusivamente de los debates coyunturales, las discusiones presupuestales u opiniones en medios de comunicación tradicional o digital, además del interés político o proselitista de turno: esta es una tarea constante, indistintamente de quienes sean elegidos por voto popular y nombrados en cargos de dirección temporal. En cuanto a su integración, la nueva comisión debe contar con perfiles científicos, académicos y comunitarios capaces de emitir conceptos críticos, hacer seguimiento a licencias, compensaciones y proyectos de restauración; promover un observatorio ciudadano, realizar inventarios de patrimonio arbóreo y biodiversidad, y evaluar el impacto ambiental acumulado de las obras públicas y privadas en el Distrito.

A modo de ilustración con el ecosistema más afectado en la zona rural y periurbana de Cartagena, estudios oficiales de la Secretaría de Planeación Distrital como el Boletín de Estudios Urbanos: Dinámica de la cobertura de suelo en Cartagena de Indias (1985-2024), han evidenciado una pérdida histórica de 351 hectáreas de manglar, lo que representa una reducción del 26.4% de su cobertura original. A pesar del periodo señalado en este boletín, aún no incorpora una evaluación específica sobre el impacto reciente de determinadas decisiones administrativas. Inclusive, no basta con que Cartagena tenga planes y reglamentos de silvicultura urbana si, en la práctica, muchas intervenciones terminan dependiendo del criterio operativo de servidores públicos, y sin una vigilancia técnica, ecológica y ciudadana verdaderamente rigurosa: los riesgos de este modelo ya han sido advertidos, y se le incluye el hecho de que desde 2025 el operador de aseo quedó facultado para realizar podas o, en ocasiones, talas extremas, considerando los incentivos operativos y contractuales existentes.


La conformación de esta comisión también debe representar un cambio generacional. Cartagena tiene jóvenes preparados en restauración ecológica, educación ambiental, ciencias marinas y gestión territorial entre otras áreas, pero pocas veces son incluidos en espacios donde se toman decisiones: la participación juvenil debe ser vinculante, transparente y meritocrática. No pueden seguir apareciendo “los de siempre” hablando en nombre del ambiente local mientras nuevas voces quedan relegadas: la pluralidad generacional y sectorial debe ser un principio fundamental de integración. Junto a lo anterior y como una de sus primeras tareas, será pertinente revisar el cumplimiento real del Acuerdo 064 de 2021 (2) sobre arborización con liderazgo desde las escuelas: no basta con jornadas simbólicas de siembra ni con reportes generales integrados a indicadores institucionales sino que conozcamos cuántos árboles sobrevivieron, cuáles instituciones participaron, qué ecosistemas se priorizaron, si existen certificados e informes públicos anuales sobre los alcances pedagógicos y ambientales del programa, entre otros detalles de especial importancia.

La propuesta de una Comisión Permanente de Arbolado, Agua y Biodiversidad tiene un valor agregado claro: unir el control ciudadano, el conocimiento técnico y la memoria socioecológica en una sola visión de ciudad. Cartagena necesita pasar de las fotos de siembra a los procesos de restauración reales; de la tala compensada en papel a la protección efectiva de sus ecosistemas; de la restauración de arrecifes coralinos afectados por el cambio climático a una mayor apropiación por parte de la gente, y de las decisiones aisladas a una gobernanza ambiental seria y participativa. En una ciudad socialmente fragmentada como Cartagena de Indias, defender juntos los árboles, los manglares, los arrecifes y la biodiversidad también puede convertirse en una manera de reconstruir comunidad, dignidad y futuro compartido.

Corolario: Concejales como Javier Julio Bejarano y Armando Córdoba han acompañado debates relacionados con el control ambiental institucional. Liderazgos de este tipo podrían impulsar desde el Concejo Distrital una propuesta de Comisión Permanente de Arbolado, Agua y Biodiversidad, con el respaldo de las distintas bancadas y mesas técnicas, entendiendo que la protección ambiental constituye un deber constitucional y ciudadano.

(1) La Comisión Permanente de Arbolado, Agua y Biodiversidad tendrá entre sus áreas prioritarias de seguimiento y protección los ecosistemas asociados al recurso hídrico del Distrito, incluyendo ciénagas, lagunas costeras, caños, arroyos, reservorios y sistemas de drenaje natural y urbano, así como estrategias de aprovechamiento, manejo y conservación del agua lluvia.

(2) "Por el cual se implementa la arborización en el Distrito Turístico y Cultural de Cartagena de Indias, en las instituciones educativas del Distrito se definen responsabilidades del Establecimiento Público Ambiental (EPA) y la Secretaría de Educación y se dictan otras disposiciones".

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Maestrante en Educación

Especialista en Educación Ambiental, y en Pedagogía para el Desarrollo del Aprendizaje Autónomo

Psicólogo Social

coralesdevaradero@gmail.com

 

Imágenes: cortesía.