Ser un HP (humano perverso) y de paso pirómano es el peor de los males que un ciudadano puede padecer en una democracia. Tanto como no aceptar la realidad, ser un mal perdedor, no tener argumentos para defender sus ideales y en lugar de estos, estar enceguecido por el fanatismo y populismo de un socialismo que fracasó hace décadas en todo el mundo.
Señores, señoras elles y chiquies de la izquierda y todos los que identifican con la filosofía e ideología del vencido gobierno del cambio o pacto histórico; la oposición es un derecho constitucional, ser un HP (humano perverso) es atentar contra la vida, contra la paz y contra la democracia que tanto dicen defender. Es predicar sin aplicar.
Llegó la hora de aceptar que fueron vencidos y derrotados por la mayoría en las urnas; que el nuevo presidente de los colombianos iniciará su periodo el siete de agosto; que no hay lugar ni espacio para la narcoguerrilla, ni para grupos criminales, mucho menos para la horda de corruptos o para quienes quieren incendiar el país y no respetar la ley ni la constitución.
Los defensores de la patria somos la mayoría y la gracia del creador está con nosotros.
Si tanto quieren a Colombia, apliquen lo que dicen predicar: respeten la ley, la autoridad y la vida de los colombianos.
No más injusticia, no más inseguridad, no más corrupción… Todos debemos estar unidos para mejorar la calidad de vida de los colombianos. Merecemos la paz, la prosperidad y la bendición del creador.