Ya pasaron las elecciones presidenciales, fue elegido presidente de Colombia Abelardo De la Espriella para el período constitucional 2026-2030, según los resultados de la registraduría y avalado por el Consejo Nacional Electoral y por todos los jueces y fiscales que participaron del proceso de preconteo y escrutinio.
El presidente Gustavo Petro, el excandidato Iván Cepeda, exmagistrados y otros dirigentes más han presentado unas demandas ante el Consejo de Estado, la Corte Constitucional y hasta la Corte Suprema de Justicia solicitando la nulidad de la elección del doctor De la Espriella por fraude, adulteración de formularios, compra de votos, injerencia externa y la condición de ciudadano americano. Hasta aquí todo está claro. Entonces, serán las autoridades competentes las que tendrán que dirimir, dilucidar la legitimidad del nuevo presidente. Todos, incluyendo los denunciantes, tenemos que esperar que estas autoridades respondan en sus tiempos las demandas presentadas y, sugiero no seguir publicando informaciones en redes sociales como si las demandas son hechos juzgados, esto entorpece las investigaciones y produce un efecto polarizador que nos puede llevar a una guerra civil.
La democracia continua. La vida continua. Y los proyectos políticos regionales están vivitos y coleando, es el escenario en donde debemos enfocarnos y, hacer una demostración democrática que las mayorías están presente con grandes movilizaciones sociales. Tenemos que elegir nuevos alcaldes, gobernadores, concejales, diputados y ediles, donde se van a presentar ciertas coaliciones con el fin de mantener el poder actual o cambiar gobiernos corruptos y clientelistas en algunas regiones manejadas por gamonales con chequeras que compran gobernantes y curules en los concejos y asambleas. Es una verdad de apuño. Y también, otra verdad que, existen líderes locales esperando con ansía estas fechas para hacer lo que siempre han hecho, negociar votos por dinero engañando por debajo de cuerdas a los electores. Esto es lo más normal en elecciones y, con mucho más arraigo en la Costa Caribe. En Cartagena es la costumbre en época de elecciones.
Y llegando a Cartagena, he observado que han surgido algunas personas proclamándose candidatos por el Pacto Histórico sin tener el raigambre social y progresista, aprovechando el caudal de votos que este movimiento obtuvo en primera y segunda vuelta presidencial. Por supuesto, esto debemos capitalizar, pero, no con figuras que toda su vida han gozado de la política tradicional. Así las cosas, hay que planear alguna estrategia consultiva que permita designar candidatos tanto para alcaldía como gobernación. Y que sea el pueblo quien decida.
La ciudad en estos momentos está en manos de políticos duchos y expertos en el manejo de los electores y, sobre todo, tienen blindada la administración pública de cualquier investigación del orden contractual o presupuestal. Los entes de control, comenzando por el Concejo distrital no hacen ningún control político porque están atragantados con tantos contratos y OPS. Las veedurías ciudadanas también están cooptadas, tan solo un excalde es el que se ha atrevido a denunciar ciertos actos de corrupción de las actuales administraciones distrital y departamental. Las contralorías sólo existen para acumular burocracia y viva Dios.
PD. El presidente de Colombia se posesiona ante el Congreso de la república en pleno, su presidente le toma el juramento. Sin embargo, el artículo 192 de la Constitución Nacional establece que, si el mandatario no pudiera posesionarse ante el Congreso, lo hará ante la Corte Suprema de Justica o, en defecto de esta, ante dos testigos. Entonces, cuál es el problema, que se posesione donde quiera, eso es lo de menos, pero nunca en una guarnición militar, sería una bofetada a la institucionalidad del estado, además pisotea la potestad del poder legislativo.