El distrito de Cartagena cuenta hoy en día con 1.050.000 habitantes aproximadamente. Y siendo el segundo productor agrícola en el Zodes del Norte de Bolívar, después de Villanueva, su producción alimentaria alcanza las 12.000 toneladas anuales, con 45.000 hectáreas de zona rural, mayormente cultivadas en los corregimientos de Bayunca, Pontezuela y Pasacaballos. Otras vastas zonas se han dedicado a la explotación del turismo nacional e internacional. Ahora bien, según la IA: “No existe una cifra oficial consolidada del total de toneladas de alimentos que se consumen de manera global al mes o al año en Cartagena, ya que las estadísticas públicas miden principalmente el abastecimiento en centrales mayoristas (a través del DANE y la UPRA) o reportan porciones específicas de programas sociales”
Sin embargo, para bien de la ciudad sería pertinente tener claridad sobre la cantidad de toneladas necesarias para su población, las que produce actualmente y las que deberían producir o tener para cubrir la demanda interna. Y en eso deberíamos concentrarnos, saber la seguridad alimentaria de Cartagena y, las consecuencias reflejadas en su inseguridad alimentaria que los indicadores están mostrando que de 10 hogares 4 no alcanzan a comer sus tres comidas diarias. CCV afirma en su última medición que el 41% de los hogares sufren de inseguridad alimentaria, significan casi 450.000 personas, un dato nada menor. Es un porcentaje bastante alto comparado con otras ciudades importantes y supera la media nacional del 21,3% en Colombia.
No se sabe exactamente cuántas familias logran comer tres comidas diarias. Pero, sí sabemos que el consumo diario por persona oscila entre 1,2 y 1,5 kg, por lo tanto, sería necesario producir entre 1.250 y 1.500 toneladas de alimentos al día para abastecer a toda su población. Esto equivale producir entre 450.000 y 540.000 toneladas de alimentos anuales y, sólo la ciudad produce 12.000 toneladas al año (24,2% aprox.), se presenta un gran faltante que, llega de mercados externos para poder cubrir la demanda potencial de toda la ciudad. Según SIPSA y la UPRA registran entradas de comida a la ciudad en 11% a su mercado y, la alcaldía de Cartagena ocasionalmente suministra entre 20 y 45 toneladas mensuales. También, aportes mínimos con los patios productivos urbanos de hortalizas. Y todavía persiste un gran faltante, casi del 50% de alimentos.
Ante este panorama deficitario de alimentos, tenemos que afirmar que la ciudad está padeciendo de abastecimiento. El distrito de Cartagena, en cabeza del alcalde debe tratar de garantizar la seguridad alimentaria. Las cifras no mienten. La informalidad laboral está rayando el 60% de su población. El desempleo alcanza 13,5% en el primer semestre 2026 según DANE. Según CCV, y el mismo DANE la pobreza monetaria está en un 34,6% y la pobreza extrema está por encima del 13%, es decir está afectando casi 150.000 personas. La situación es dramática para las poblaciones más vulnerables, sin acceso a la seguridad social, menos a trabajos formales y, sí seguimos desglosando las mujeres son las mayores afectadas.
Y, como para ahondar más en esta crítica situación que padecen las familias, no existe control de precios y medidas, o por lo menos no lo están haciendo, porque los establecimientos de comercio y servicios de todo tipo ofrecen y venden sus productos o servicios como si todos sus habitantes fueran turistas, con precios exageradamente altos.
¿Qué podemos hacer? Hay que realizar eventos masivos en los barrios más vulnerables, oferta institucional en los territorios, expandir alianzas estratégicas, abrir mercados campesinos casi todos los días, seguir fortaleciendo los comedores comunitarios y todo lo que permita disminuir estos indicadores de pobreza. Y algo más, el PES debería recoger las toneladas de alimentos que se pierden todos los días en el Mercado de Bazurto, todo eso ayuda.
P.D: El Plan de Emergencia Social Pedro Romero, estrategia distrital para llevar soluciones a tantas familias vulnerables y en extrema pobreza, el señor alcalde actual ha venido disminuyendo sus presupuestos, dándole prioridad a la cultura del cemento.