Raíces y futuro en el Cecilia Porras School


Toda nueva escuela representa una oportunidad para transformar la sociedad. Por eso, me alegra ver crecer en Cartagena propuestas educativas como la Institución Educativa Cecilia Porras, conocida como Cecilia Porras School, una de las nuevas instituciones públicas bilingües de nuestra ciudad, ubicada en el barrio Bicentenario. Su experiencia abre oportunidades para conectar el aprendizaje con el reconocimiento y la protección de nuestro patrimonio biocultural, pues educar para el mundo también significa comprender y transformar el territorio que habitamos.

Sus experiencias pedagógicas son una muestra de ese potencial. A través del proyecto Paz-Aporte Ambiental, liderado por Cardique, sus estudiantes exploraron los manglares y reconocieron el valor ecológico y paisajístico del Parque Espíritu del Manglar. Asimismo, durante su semana científica, Cecilia Porras Science Week, compartieron conocimientos desde distintos roles y se acercaron a los ecosistemas de su entorno, reconociendo que Cartagena es mucho más que lo conocido o cotidiano: también posee una riqueza ecológica que merece mayor atención y cuidado.

Estas iniciativas demuestran que el aprendizaje cobra mayor sentido cuando trasciende las aulas y se conecta con la realidad. Explorar la importancia de los manglares, el bosque seco tropical y los arrecifes coralinos, investigar sus problemáticas y reflexionar sobre su conservación permite formar estudiantes críticos, sensibles y conscientes de su responsabilidad ambiental. La escuela se convierte así en un espacio para comprender la ciudad y desarrollar capacidades que contribuyan a su transformación.

               Una formación para el cuidado de la naturaleza, es lo que ofrece este proyecto educativo.

En este propósito, los Proyectos Ambientales Escolares (PRAES) cumplen un papel fundamental: articular el currículo con las problemáticas ambientales del territorio, impulsar la investigación escolar y promover soluciones con la participación de estudiantes, docentes y familias. El reto es dar continuidad a experiencias como estas y convertirlas en procesos educativos que integren el conocimiento científico y el compromiso ciudadano con la conservación de nuestros ecosistemas. El bilingüismo, por su parte, amplía estas posibilidades: facilita el acceso a conocimientos y experiencias internacionales y permite que los estudiantes compartan con otros públicos la riqueza biocultural de Colombia.

Cada institución educativa que conecta el aprendizaje con la realidad de su entorno contribuye a formar nuevas generaciones más conscientes de su papel en la sociedad. Necesitamos escuelas que preparen a sus estudiantes para desenvolverse en un mundo globalizado, sin perder de vista los desafíos ambientales de su ciudad. En este camino, los PRAES ofrecen una oportunidad para vincular la investigación escolar con acciones concretas que contribuyan a conservar nuestros ecosistemas y fortalecer el reconocimiento de nuestro patrimonio biocultural. Para lograrlo, se requiere voluntad y constancia que permitan dar continuidad a estas iniciativas y mantener vivo su propósito educativo y ambiental.

Agradezco al equipo docente de la Institución Educativa Cecilia Porras por la invitación a participar en su Semana Científica 2026. Qué valioso resulta contar con espacios de encuentro entre la educación, la ciencia y el territorio. Espero que esta iniciativa siga creciendo y contribuya a formar ciudadanos comprometidos con Cartagena y con la protección de lo que nos pertenece a todos.
 

---

Maestrante en Educación

Especialista en Educación Ambiental, y en Pedagogía para el Desarrollo del Aprendizaje Autónomo

Psicólogo Social

 

Fotos cortesía: Institución Educativa Cecilia Porras.