CERRANDO CICLOS Y ABRIENDO PUERTAS


Dr. Mauricio Gabriel Pareja Bayter

docmauricioparejab.com

 

«Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría» Salmo 90,12 (89,12)

Todo avión que despega, tarde o temprano, tiene que aterrizar. No importa cuán largo haya sido el viaje ni cuántas turbulencias haya enfrentado. Llega un momento en que debe descender y concluir su recorrido.

Así sucede con nuestra existencia. El 2026 pasó volando. Parece que apenas ayer celebrábamos su llegada, formulábamos propósitos y alimentábamos esperanzas. Sin embargo, aquí estamos, aproximándonos nuevamente a la pista de aterrizaje de otro año de nuestra vida.

Y surge una pregunta inevitable: ¿qué tal fue tu vuelo durante el 2026?

Quizás alcanzaste destinos inesperados, enfrentaste tormentas o tuviste que modificar la ruta. Algunas personas subieron a tu avión y otras descendieron antes de lo previsto. Lo importante no es solamente haber volado, sino comprender qué significó el viaje.

Todo avión necesita un plan de vuelo

Ningún piloto responsable despega sin conocer su destino. Antes de iniciar el recorrido establece una ruta, calcula los recursos necesarios y contempla posibles alternativas.

¿Por qué, entonces, tantas veces emprendemos un nuevo año sin preguntarnos hacia dónde queremos dirigir nuestra existencia?

Vivimos ocupados, pero no siempre orientados. Confundimos movimiento con progreso y productividad con realización personal.

Un plan de vuelo existencial no pretende controlar todos los acontecimientos, sino proporcionarnos dirección, criterios para decidir y razones para perseverar.

No basta con saber qué queremos hacer; necesitamos comprender quiénes queremos llegar a ser.

Amar y trabajar: las dos dimensiones de la existencia

Buena parte de nuestras alegrías, preocupaciones y esfuerzos gira alrededor de dos dimensiones fundamentales: el amor y el trabajo.

El amor nos permite establecer vínculos, construir intimidad y experimentar pertenencia. La laboriosidad nos permite desarrollar capacidades, transformar la realidad y contribuir al bienestar colectivo.

El amor nos humaniza mediante el encuentro; el trabajo, mediante la creación y el servicio.

Sin embargo, existen diversas formas del amor: el amor propio, que reconoce nuestra dignidad; el amor de pareja, construido mediante la confianza y el compromiso; el amor familiar, que fortalece nuestras raíces; la amistad, fundamentada en la reciprocidad; y el amor solidario, que nos compromete con el bienestar ajeno.

También amamos mediante el trabajo bien realizado, cuando nuestros talentos se convierten en servicio.

Estas expresiones necesitan equilibrio. Podemos entregarnos tanto al trabajo que descuidemos nuestros afectos, o preocuparnos tanto por los demás que olvidemos nuestras propias necesidades.

Por eso, evaluar el 2026 exige preguntarnos: ¿a quiénes amamos, cómo los amamos y qué frutos produjo nuestro trabajo?

Cinco recomendaciones para aterrizar bien en el 2026

Antes de cerrar este ciclo, revisemos nuestro equipaje existencial.

Primera: agradece lo vivido. Reconoce tus logros, las personas que te acompañaron y las oportunidades recibidas. Agradecer permite descubrir motivos para celebrar, incluso en medio de las dificultades.

Segunda: revisa tus formas de amar. Pregúntate cómo trataste a tu pareja, familiares y amigos. ¿Estuviste presente cuando te necesitaron? ¿Cuidaste también de ti mismo?

Tercera: reconoce tus equivocaciones. Identifica decisiones desacertadas, relaciones descuidadas y responsabilidades postergadas. No para castigarte, sino para aprender.

Cuarta: haz las paces. Siempre que sea posible y saludable, pide perdón, perdona y procura resolver asuntos pendientes.

Quinta: aprende a soltar. Algunas expectativas, hábitos y relaciones cumplieron su ciclo. No podemos emprender nuevos vuelos cargando indefinidamente aquello que nos impide avanzar.

Cinco recomendaciones para despegar hacia el 2027

Concluido el aterrizaje, preparemos nuestro próximo viaje.

Primera: define tu destino. Imagina cómo deseas encontrarte al finalizar el 2027, considerando no solamente tus logros, sino también tu madurez y tranquilidad.

Segunda: construye tu proyecto afectivo. Cultiva las distintas formas del amor: fortalece tus relaciones, recupera amistades, practica la solidaridad y aprende a cuidarte.

Tercera: organiza tus proyectos laborales. Establece objetivos realistas y procura que tu trabajo contribuya a tu realización personal y al bienestar colectivo.

Cuarta: cuida al piloto. Tu salud física, equilibrio psicológico, descanso y vida espiritual son indispensables.

Quinta: revisa tu ruta. Evalúa periódicamente tus avances y realiza los ajustes necesarios. Un buen plan requiere perseverancia y flexibilidad.

Cerrar ciclos, abrir puertas y aprender a amar

El calendario cambiará inevitablemente, pero nuestra vida no cambiará simplemente porque llegue enero. Las transformaciones requieren conciencia, decisiones y compromiso.

Antes de finalizar el 2026, todavía tenemos la oportunidad de detenernos, revisar nuestra historia afectiva y preparar conscientemente el año que comienza. En este contexto se realizará, el próximo 12 de diciembre de 2026, el micro retiro espiritual «Cerrando ciclos y abriendo puertas: Las formas del amor», concebido como un espacio de reflexión sobre nuestra manera de amar, trabajar y construir sentido. Información: WhatsApp 300 534 3481.

Después vendrán las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, ocasiones para compartir, agradecer y renovar nuestros vínculos. Pero antes de que termine diciembre, conviene preguntarnos: ¿qué debo agradecer, qué necesito sanar, qué debo abandonar y qué forma de amar necesito cultivar?

Cuando finalmente llegue el 31 de diciembre, podremos despedir el 2026 con mayor conciencia de lo vivido y recibir el 2027 con un horizonte más claro.

Aterriza con gratitud, revisa tu equipaje y prepara tu próximo vuelo. Porque una vida bien vivida no se mide solamente por los destinos alcanzados, sino por el amor que entregamos y el bien que realizamos durante el viaje.

¡Feliz aterrizaje en el 2026 y excelente vuelo durante el 2027!

Y cuando prepares tu plan de vuelo para el 2027, recuerda que ningún destino será suficientemente valioso si para alcanzarlo pierdes tu capacidad de amar o el sentido de tu trabajo.

El 2026 se aproxima a su pista de aterrizaje. El 2027 nos espera con nuevos horizontes.

Aterriza con gratitud, revisa tu equipaje, abraza a quienes amas y prepara tu próximo vuelo.

Porque, al final, una vida bien vivida no se mide solamente por los destinos alcanzados, sino por el amor que entregamos, las relaciones que cultivamos y el bien que fuimos capaces de realizar durante el viaje.

¡Feliz aterrizaje en el 2026 y excelente vuelo durante el 2027!