Dinero y sociedad: el endiosamiento de un objeto material y sus terribles consecuencias


Dinero y sociedad: el endiosamiento de un objeto material y sus terribles consecuencias

Por René Arrieta Pérez.

Hay dos cuestiones que afectan a todo el mundo, tanto si te interesan como si no: la salud y el dinero… (…) Pocos temas actúan como una lupa tan potente como el dinero para ayudarnos a explicar por qué la gente se comporta de la forma en que lo hace. Este es uno de los mayores espectáculos de la tierra.

Morgan Housel. La psicología del dinero.

Con este artículo buscamos adentrarnos un poco a un sistema establecido por el cual se solucionan las necesidades materiales en la vida del ser humano, y se efectúa, asimismo, un endiosamiento o culto a él, por lo que la sociedad se aparta de su Dios Creador y se hunde en la más aberrante práctica de gentiles. Lo cual sucede en el momento en que se rompe el santo equilibrio y se pierde la capacidad de hacer uso de un elemento material en el sentido de lo estrictamente necesario, y en ese trance se deja de lado lo trascendental.

Nos ocuparemos brevemente y grosso modo en la definición del dinero, conceptos, historia, y del poderoso sistema en el que se ha convertido (semejante a una hidra de mil cabezas), de los desequilibrios que causa en los planos personal y social, y de las consecuencias espirituales.

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El dinero es el instrumento que usan las personas, las sociedades, para acceder a todo lo que requieren. Es un objeto con valor y confianza asignados para que así funcione. En Economía se define como cualquier objeto para pagar bienes, servicios y deudas, mejor que el trueque. Carece de valor intrínseco y tiene un valor simbólico y abstracto, y, por convenio social, el soporte se lo brindan las instituciones y los gobiernos de las naciones. El dinero adquiere un valor fiduciario, o sea, es respaldado por la confianza.

La etimología de dinero. Proviene de denario, del latín denarius, derivado de deni (cada diez) y el numeral decem (diez). La palabra denario evolucionó para convertirse en cualquier moneda. Dinero, en castellano. En el mundo islámico, dinar. 

En cuanto al dinero fiduciario, el calificativo deriva del latín fiducia (confianza).

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En el alba de la civilización, o periodo denominado prehistoria, el ser humano acudía a formas de intercambio de productos llamado trueque, y en el decurso histórico esa actividad cambiaria se convirtió en un sofisticado sistema de gran poder y complejo engranaje como lo es en nuestros días.

El origen del dinero se sitúa en miles de años atrás, tiempo en el que se usaban cereales, sal o metales preciosos para el intercambio o pago. Así, el sistema va tomando forma y estructurándose en conceptos. Las primeras monedas se acuñan en Turquía, luego en Irán. Los billetes surgirán en China, posteriormente. En el 640 a. C., en Anatolia, el rey Aliates, de Lidia, acuñó monedas. En el año 1000 de nuestra era, en China, periodo gobernado por la dinastía Song, surge el jiazi, considerado el billete más antiguo de la historia, fabricado de corteza del árbol de la mora. De otro lado, en Mesopotamia, se cuantificaba en plata la mayoría de las cosas. Se atesoraban lingotes de ese metal, se construían anillos y espirales que se podían romper y pagar cosas con esas fracciones. De igual manera, en las tablillas mesopotámicas se registraban transacciones, préstamos, deudas, intereses; y en el código de Hammurabi se establece una tasa de interés sobre la plata y el grano.

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El sistema actual es complejo y manipulado en favor de intereses personales y de élites mundiales, la historia de este asunto es larga y gran parte de la sociedad lo sabe… La acumulación de bienes es riqueza… Con el trabajo se obtiene dinero (riqueza). El sistema bancario en gran medida es ocioso, porque no genera riqueza a partir del trabajo, sino que genera dinero del dinero (de los ahorradores). Crea ilusión, especulación y engaño. Los bancos reciben el dinero de los ahorradores, pero no prestan ese dinero; prestan el dinero bancario: un truco contable básicamente. Cuando un banco hace un préstamo simula entregar dinero e inventa la responsabilidad, así se crea la oferta monetaria, según lo explica el profesor Richard Werner. 

Por otra parte, el dinero digital, además, no tiene costo de impresión y produce más ganancias. Todas las operaciones son números en una cuenta que pocos bancos tienen en los bancos centrales de los países ricos (llámense Banco de Londres, Sistema de la Reserva Federal estadounidense, Banco Central Europeo), cuentas en las que tienen fondos suficientes que avalan sus operaciones crediticias. Operaciones en las que la gente cree, de hecho, la palabra proviene del latin creditum, de credere–creer–, que significa cosa confiada.

Eso sí, los bancos compran activos e incrementan sus acaudaladas riquezas. Expertos como Ben Dyson –cofundador de Positive Money– conocen el asunto perfectamente, y sostienen: “no se comercia con el dinero que tenemos en nuestras cuentas, comercian con el dinero especial que solo puede ser usado en el banco Central”. Dice también: “Una moneda de una libra se puede usar para hacer mil millones de pagos si circula mil millones de veces… Ese es el sistema: se tiene una pequeña cantidad de dinero real y se pueden hacer mil millones de pagos a nuestro nombre”.

Luego, cuando los bancos, a partir de especulación, crean grandes crisis y se quiebran, son rescatados por los gobiernos de sus países, dado que las élites gobernantes protegen intereses de quienes financian sus campañas.

Entre tanto, organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial prestan a los países pobres, diseñan políticas financieras que determinan que esos países dependan de deudas impagables, imponen recortes del gasto público, los empobrecen y ejercen dominación sobre ellos.

Trabajo, dinero y riqueza en las referencias bíblicas

Inmediatamente después que el ser humano es expulsado del Paraíso por haber comido del fruto del bien y del mal*, y pierde las condiciones de vida edénica, encontramos a Dios diciéndole a Adán –Génesis 17:19–: 

“…maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra; pues polvo eres y al polvo volverás”.

Ganarse el pan con sudor es trabajar. A partir de ese momento la faena para el hombre es ardua, y requerirá de un esfuerzo enorme agenciarse lo que es necesario para vivir su vida.

Igualmente, en otros libros del Antiguo y del Nuevo Testamento existe material concerniente al tema del trabajo, el dinero, la riqueza, en una concepción relacionada con principios, entre ellos, los de justicia, dignidad, mérito, derechos, ley de correspondencia, pero también a la elucidación y entendimiento de saber que existe el bien, lo positivo, provechoso y favorable en la elección de lo mejor que, a su vez, eleva la condición humana, permitiéndole así favores divinos. De tal manera, en las Sagradas Escrituras: valores, moral, pensamiento, se tejen como filigrana textual sapiencial. Encontramos, asimismo, comportamientos virtuosos y pecaminosos del ser humano en relación con sus bienes y riquezas.

Por otro lado, en efecto, nos interesa señalar estos aspectos para afirmar que la guía, la dirección, el propósito de elevación espiritual confirman la iluminación por parte de Dios a profetas, patriarcas, ungidos y apóstoles, etc., quien amorosamente ha deseado que la humanidad tenga en su haber la luz redentora. Contrariamente, la respuesta de los seres humanos de todas las épocas ha sido desobediencia y descarrilamiento. Veamos algunos versículos concernientes a la temática tratada.

(Timoteo 5:18): “Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario”.

(Lucas 10:7): “Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario”.

(Santiago 5:4): “He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían clamado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos”.

(Mateo 10:10): “ni de alforjas para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento”.

(Timoteo 6:10): “Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”.

(Eclesiastés 5:10): “El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad”.

(Mateo 6:24): “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”.

(Proverbios 13:11): “Las riquezas de vanidad disminuirán;

Pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta”.

(Proverbios 21:5): “Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia;

(Proverbios 22:7): “El rico se enseñorea de los pobres,

Y el que toma prestado es siervo del que presta”.

(Proverbios 3:9-10). “Honra a Dios con tus bienes,

Y con las primicias de todos tus frutos; 

Y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto. 

Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza”.

(Deuteronomio 8:18): “Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque Él te da el poder para hacer las riquezas…”

(Lucas 12:15): “Y les dijo: mirad, y guardao de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”.

(Mateo 19:21-24): “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo…”

“…es más fácil entrar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.”

Y en cientos de versículos existe la referencia al dinero para guiar, para advertir, para situar a la sociedad en el punto justo en el que se adquiere lucidez, procurando conciencia y evitar así el riesgo de perderse. La sapiencia de estos sitúa al hombre en su propósito trascendental.

Solamente los fundamentos de principios y valores llevarán al hombre por el camino recto, establecerán equilibrio entre el mundo material y el espiritual, y elevarán a la vida trascendente. Cuando no se observe ese equilibrio la balanza se inclinará y el pesado plomo del materialismo engullirá en sus fauces al individuo. La vida material es seductora, pero su anfractuosa superficie permite resbalar al abismo. El facilismo, el placer y el deseo obseden al ser. La tentación es la trampa y la caída al vacío su resultado.

(Timoteo 5:18, Lucas 10:7 y Mateo 10:10) son un llamado a la conciencia de justicia. Quien trabaja tiene derecho a su retribución por ello: se lo ha ganado. Particularmente es la instrucción de Jesús a sus discípulos, indicándoles que cuando ejerzan su apostolado y la difusión del mensaje cristiano realizan un trabajo, y debe ser retribuido (en atención, bebida, comida y posada) por quienes se benefician de las bendiciones instauradas en sus hogares visitados. 

(Timoteo 6:10, Eclesiastés 5:10 y Mateo 6:24) Son pasajes de un gran discernimiento por cuanto la conciencia precisa que en el amor al dinero y el insaciable deseo por tenerlo se encuentra la raíz del mal (raíz de la que tanto se ocupó Kant en sus disquisiciones filosóficas). El versículo concerniente señala con precisión que esos sentimientos devienen en la pérdida de fe y el advenimiento de dolores, pues quien está desvinculado de la fuente divina no tiene consigo paz ni bien.

(Santiago 5:4) Versículo que apunta a la explotación, y explicita el clamor por la injusticia, la queja, y la atención del Todopoderoso a ella. La ley siempre responde y actúa en su momento Kairós.

(Mateo 6:24) Cada amo tiene intereses distintos, y en esa postura se escinde el ser: si eres leal a uno, al otro serás desleal. El desdoblamiento termina cansando y las reacciones son emotivas.

(Proverbios 13:11; Eclesiastés 5:10; Proverbios 21:5) Tienen relación con las leyes de identidad y retribución. La vanidad conlleva desgaste y concita derroche, la labor genera riqueza. Igualmente, ilustra el amor negativizado al metal, y su aumento que es avaricia, no provechosa para el bien del ser, y es vana.

(Proverbios 22:7) Expresa la correlación de fuerzas y la oportunidad del más fuerte de situarse por encima y ejercer el vicio de su imperio.

(Proverbios 3:9-10; Deuteronomio 8:18) Honrar y agradecer a Dios con la primicia de los frutos, pues es Él quien permite la abundancia y otorga las riquezas. Se deben cuidar las dádivas de Dios, pues el despilfarro empobrece. Del agradecimiento depende la continuidad de los dones, y lo primero es acordarse de la fuente de donde mana la miel y agradecer al benefactor. Cuando esto no sucede es porque el materialismo ha golpeado fuerte, causado ceguera y endurecido al corazón.

(Lucas 12:15; Mateo 19:21-24) Evitar la avaricia es cuidar la salud del ser, es recordar la fuente y no apartarse de lo trascendente. La perfección es desapego a lo material, es volverse dueño de tesoros más valiosos, que brillan con luz cegadora en el mundo espiritual. No obstante, el apego a la riqueza material impide la entrada al reino de Dios.

¿Cómo se adquiere dinero?

Hay dos formas de adquirir dinero, una lícita y otra ilícita. La adquisición lícita la permiten el trabajo y la herencia; la ilícita, el robo, la estafa el crimen, entre otros entuertos. El empleo, la prestación de un servicio, el emprendimiento empresarial, el desarrollo de una industria, generan dinero; la perpetración de un acto deshonesto y criminal, también. El talento, el conocimiento, la inteligencia, el ingenio y la buena energía multiplican la generación de dinero; la astucia, la impiedad, el materialismo, la explotación, la codicia y la maldad son multiplicadores rentables, de igual manera.

Dios, con bendiciones, proporciona dinero; el demonio, con maldiciones, lo hace también. Entre las dos opciones, el hombre y la mujer escogen: ganar las riquezas que ofrece Dios o las que con seducción entrega el maligno. Dios exige dedicación, sacrificio y entrega; el demonio, se conforma con tu avidez y facilismo. Cuando la persona se decide por lo que emana de Dios, se entrega sin más, y se dirige a un mundo de luz; cuando se rinde por la oferta del demonio, negocia el alma con él, y va a un mundo de oscuridad. 

Corrupción y poder del dinero

Quien tiene mucho dinero detenta poder: poder social, adquisitivo e influencia. El dinero permite estatus, estudios, disfrute de la vida material, lujos, viajes, posesiones. Con el dinero, en nuestro mundo decadente, se compran lealtades, voluntades y favores, y permite por consiguiente la sustentación de la premisa de quienes lo poseen de que “todo tiene su precio”, y con ese supuesto compran lo valioso por su virtud misma –sin precio que lo tase en esta vida–: honor, honradez, recato, lo único, lo íntimo, lo sagrado. 

Con el dinero se corrompe, se soborna, y en esta dinámica es tan culpable tanto el que da como el que recibe. Los corruptos se apropian de riquezas colectivas. La corrupción es depredadora, saquea de forma rampante las riquezas de los Estados y empobrece a millones de personas.

El dinero y las riquezas emergentes

La pérdida de valores y la disolución del ser se advierten en la vida de la sociedad. Solo importa el tener sin que se consideren las consecuencias ni el uso de medios non sanctos que permiten su adquisición. Lo único que interesa es tener riqueza sin que medie el laborioso trabajo. Esta nueva concepción prodiga riquezas emergentes, dineros mal habidos, procedentes de la corrupción y el crimen.

Los dineros provenientes de los juegos de azar también proveen riquezas, pero su adquisición está sustentada en la adicción –corrosiva del ser–. Por lo general es un tipo de dinero volátil (así como llega se va), que afianza el vicio y vuelve incontenible el deseo de multiplicarlo. Es una propensión de ruina y esclavitud.

Epílogo

Codiciar dinero es caer ante una tentación que conduce al abismo, un pozo de materialismo en el que se endurece el corazón y se pierde el sosiego. Es preferible lo justo y frugal que provee Dios y vivir en una estancia de paz.

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*El fruto del bien y del mal es la manzana, que representa el uso de la magia para dominar. Es la brujería, prohibida en el Edén. Esto lo explicamos ampliamente en el Primer sello del apocalipsis. La brujería propició la caída del hombre.

Referencias:

–Cuando se inventó el dinero y en qué momento el dólar se convirtió en la principal moneda del mundo. (12 de enero de 2023). BBC Mundo Noticias.

–Sistema de dinero. El dinero explicado. Documental sobre finanzas. Netflix. 

Crédito imagen: Imagen generada por Meta.

Nota de advertencia

Todos los artículos en el que Dios Padre envíe mensajes a la humanidad a través de su ungido tendrán esta advertencia, y el costo personal y familiar puede ser muy alto:

Quien no esté en capacidad de ver en el mundo espiritual y de comprobar o no lo que decimos, mejor que permanezca en silencio, reflexione y le deje todo juicio al tiempo, que no haga ningún comentario en contra, no sea que por hacerle pulso al mensaje de Dios sea blanco de su ira. Toda persona que ataque la palabra de Dios en boca de su ungido, uno de los dos testigos del apocalipsis, se vincula a que la severidad de la ley divina lo castigue con tragedia y muerte, y con juicio sumario lo hagan descender a las mazmorras del Infierno. De forma idéntica a como cuando la autoridad policial captura a un delincuente, a un infractor de la ley, que los lectores consideren la debida advertencia, que reza: “Todo lo que usted diga podrá ser usado en su contra”. La ley se cumplirá de forma implacable. Ya llegó el momento, en consideración de la jerarquía celestial, que no se puede dejar pasar ningún tipo de faltas, y mucho menos afrentas e insultos al ejercicio de la autoridad de Dios y de su plenipotenciario aquí en la Tierra, en este periodo del fin de los tiempos.