Dios me interpela para que explique el estatus de su Madre y escriba sobre el origen y el sincretismo en la religión


Dios me interpela para que explique el estatus de su Madre y escriba sobre el origen y el sincretismo en la religión

Por René Arrieta Pérez.

Desde la infancia de los pueblos en todo el orbe, todos ellos se han visto ante el misterio de la naturaleza, sus ciclos (sucesiones de días y noches, estaciones) y han sido observadores, curiosos, y se han dado a la reflexión y meditación, además, cada individuo contaba en su configuración biológica con un sentido instintivo e intuitivo que de una u otra forma los guiaba y preservaba. De esa manera y tras el paso de mucho tiempo constituyen sus cosmogonías, y logran explicar fenómenos naturales, y asignan su manifestación y control a seres superiores o dioses. No obstante, en Egipto surge la concepción monoteísta, y luego, las religiones semíticas adquieren esa estructura de pensamiento y creencia de que la creación y control de todo lo tiene un solo Dios.

 Aunque las creencias monoteístas logran esa acendrada concepción, en las creencias politeístas existe, y de forma extendida, la particularidad de un elemento interesante, y este es el de la existencia de una Diosa Madre, a quien se le atribuye la causa del origen, la fertilidad, la abundancia, la protección, entre otros aspectos. Entonces, el matriarcado es la base de la estructura social en la generalidad de los pueblos.

El diluvio es un referente importante que aparece en un gran número de culturas, hecho que explica el pecado primigenio del ser humano, en donde la mujer es causa de la caída. El diluvio no solamente está en el Génesis judeocristiano, con anterioridad aparece en Mesopotamia y muchas culturas de Oriente Medio. A partir de la caída o expulsión de la vida edénica, también las creencias religiosas en donde la Diosa Madre tiene una fundamentación axial pierden preeminencia y emerge y logra el ascenso y la preponderancia una divinidad masculina, lo que socialmente se refleja en el establecimiento del patriarcado. Así, la mujer, en el decurso de la historia, pierde igualmente consideración en la sociedad. En los tiempos contemporáneos los movimientos feministas tratan de recuperar su importancia y atributos que injustamente les fueron hurtados.

Si bien es cierto que Dios enuncia el castigo por la falta del ser humano a sus leyes (que tienen como objeto preservar la creación del universo), también es cierto que los seres humanos ante la imposición de una determinación de la autoridad divina no asumen responsabilidad, no acuden a la enmienda, sino por el contrario adoptan actitudes impropias, retadoras e indignas ante su Creador. No porque un padre castigue ejemplarmente a su hijo este deba violar los cánones del orden, desquiciarse y resquebrajar todo. Exactamente esto fue lo que sucedió en la historia de Dios y su creación humana. El ser humano no acudió sus connaturales dones (inteligencia, razón, bondad, justicia) a lo que muchas veces he llamado las Dignitas Dei, tal como lo dilucidaron los grandes humanistas. 

Primeramente, porque Dios es Misericordia y Amor, y si el hombre y la mujer (las sociedades antiguas) hubiesen apelado a la razón, la inteligencia, la humildad y al propósito de enmendar su falta, ese dictamen de castigo solo hubiera durado cinco (5) generaciones nada más. Asimismo, todos tiran por su lado, el género masculino por uno y el femenino por otro, el más fuerte atropella al menos fuerte físicamente (aunque esto de menos fuerte es un mito). No pasó lo que Dios esperaba, que el hombre fuera razonable, reflexionara, enmendara, solicitara perdón y hubiera seguido adelante en su vida acorde a los principios espirituales. No. Fue todo lo contrario. El ser humano en su soberbia se separa aún más de su Creador, y sigue infringiendo las leyes establecidas.

Se toma el Génesis como referencia para pensar y dictaminar conductas, no para penetrar la profundidad de la letra. Y en ese sentido la sociedad se extravía cada vez más. El varón tomó el dictamen genesiaco y lo ha extendido hasta ahora. Se pasó de cinco generaciones y se saltó más de cinco aldeas. (En el Primer sello del apocalipsis y en distintos artículos trato sobre la ley del 5, su representación del hombre, etc.). Si la mujer en principio falló, de igual forma lo hizo él. Cuando el ser humano reflexiona, medita, halla la luz, y con ella el faro para poder caminar. De haber sido así hoy todo fuera distinto. 

Sin luz el hombre se pierde en las tinieblas. Y hablo de la luz espiritual, no de la luz que ilumina la ciencia que permite el avance en lo material. En ese aspecto el hombre ha avanzado mucho.

La Virgen, Madre de Dios y origen del universo

Es el hecho más importante en la historia del universo: Dios concebido por la Virgen (energía génesis de todo). Para Dios, su Madre es lo más sagrado y, por supuesto, tiene la más alta jerarquía, por encima de la de Él. Eso sí, Dios concebido es el Creador del universo. Dios la llamó María (la Elegida, la amada por Dios, la excelsa). El amor de la Virgen por Dios, su hijo, también es altísimo, sumo, indescriptible.

La Trinidad o Sagrada Familia en la religión cristiana enuncia una estructura de jerarquía en el universo. Esa estructura fue dilucidada hasta cierto punto por iniciados y dogmatizada por teólogos, mucha información permanece velada aún a la humanidad. En este artículo voy a desvelar esta estructura por orden de Dios, quien quiere que en el fin de los tiempos las realidades, verdades y algunas intimidades del cielo sea del conocimiento de toda la humanidad.

Hace ya algunos años, en los que Dios me exige una comunión constante con el cielo (su reino) empiezo a penetrar los libros akhásicos del origen, escritos por mí (por Ramiac), pues soy el bibliotecario y escriba de Dios, mi Padre. En esa tarea, cuando en minucioso examen e indagación del origen para la escritura del “Tercer sello del apocalipsis: cosmos” veo toda la película del universo desde el principio, y siempre con la presencia de mi Padre.

La historia es la siguiente:

En un principio todo era absoluta energía, que por tiempos de eones estuvo allí, concentrándose momento a momento. Imagínense el universo, sin nada, vacío. Entonces un inmenso deseo eclosiona y surgen partículas (energía pura). Energía armónica, con su polaridad positiva y negativa. Todo va llenándose. En medio de esa vastedad de energía una partícula se unifica con otra y crean una partícula con un inmenso superpoder energético, partícula que yo bautizo científicamente como PUI (Partícula Única Inteligente). Esta partícula genera un bucle energético en su manifestación y adquiere visión y control absoluto de todo, es un júbilo indescriptible en medio de ese conglomerado energético sito en el espacio. Ha surgido un ser que ilumina en medio de tan vasta oscuridad. Nació la conciencia. Esa conciencia ya en el universo adquiere una condensación energética de dimensiones inimaginables. Observa, analiza, se expande, vuelve en sí y siente la necesidad de concebir energía más compleja y determinadora. Y ve en esa concepción: mucha luz, poder principio de diseño, primacía del bien absoluto, capacidad de cambio de frecuencia, entre otros atributos. Y en un huevo cósmico deja su matriz. Ahí está Dios, quien dura millones de años en un acto de altísima potenciación e imaginación de estructuras complejas que se manifestaron hace exactamente 15 mil millones de años en tiempos cuantificado en tercera dimensión (faltan unos pocos años, pronto diré cuántos, será un artículo especial, para ese mismo día habrá otro acontecimiento cósmico singular, nacerá el segundo universo del multiverso). Ya pueden ir imaginándose ese momento definitivo y único, un segundo Big Bang. 

Antes de la gran explosión o rotura del huevo cósmico, Dios había imaginado y concebido el propósito y las formas, su orientación en el espacio del universo -un enlace cuántico-, Él dividido, gemelizado, Dios y Sanat (la cinta energética del 8 acostado. Un extremo y otro, las lindes del universo, y desde el centro fluyendo energía y llenando esa forma geométrica, con todas sus subformas o macroestructuras cósmicas, cúmulos de galaxias lindando con otras.

La creación de los seres, la significación del número. El cinco la representación del Hombre. El Hombre es Dios y su forma geométrica es la Pentalfa (estrella de cinco puntas). Por extensión, en su proceso de creación, el hombre, el ser humano, a su imagen y semejanza. El varón a semejanza de Dios y la mujer a semejanza de la Virgen (en Ella está la dualidad y, x que trasmitió a Él). Luego Dios concibió a sus siete hijos. He ahí la trinidad: La Virgen, el Espíritu Santo; el Padre, Dios, y el Hijo, sus siete hijos, cinco de ellos creados por duplicación de Sí y dos por concepción, con dos de las pléyades. Ya antes los he nombrado. Ver artículos anteriores.

Así también, Dios crea la jerarquía de los ángeles, crea a maestros de sabiduría que lo acompañan en su Reino, crea las civilizaciones del universo, crea a los elementales del universo, de la naturaleza (espíritus de plantas y animales) y los elementales de los cuatro elementos. Y crea, a la raza humana, como dije antes, a su imagen y semejanza.

Entonces, la Virgen, María, es Diosa Madre, Emperatriz del universo, Madre de Dios. Por otro lado, la Virgen María, madre de Jesús de Nazaret, como ser humano es la escenificación de un drama cósmico en la tierra. La María humana e histórica es representación de la Virgen cósmica y espiritual, génesis del universo, Summum de poder.

La Virgen en las sociedades precristianas

Las sociedades antiguas agrícolas, que dependían completamente de cultivos y cosechas, profesaban una devoción sagrada a las diosas madres, diosas de la fertilidad, la abundancia, la autonomía y la pureza. Cada civilización tenía un nombre para la suya, que se identificaba con la Diosa Madre. En Mesopotamia se llamaba Inanna; en Egipto Isis (madre de Horus por concepción milagrosa); en el panteón grecorromano, Artemisa y Diana; en las culturas prehispánicas de Mesoamérica, Coatlicue.

Cosmogonías: mito, religión, filosofía y ciencia

Siempre, desde las etapas más elementales del ser humano en sociedad, pasando por el alba de las civilizaciones hasta llegar a las formas más complejas del pensamiento humano como son las religiones y la filosofía, han existido personas que disfrutaron del iluminador abrigo de la Divinidad para esparcir el conocimiento entre los hombres. Y eso fue posible a través del relato (literatura) que parte de una imagen, un sentimiento, una idea, y de una forma más estructurada, a partir del concepto, el drama, la epopeya y la narración del origen.

Y una de las maneras de condensar conocimiento fue el mito, y a partir de la urdimbre mitológica se erigieron cosmogonías (forma de explicar el origen del universo), y posteriormente se estructuran religiones y el pensamiento filosófico. El intento de explicar el mundo y sus fenómenos a partir de la razón, y, en cierto sentido, la abstracción de las ideas y la especulación, derivan en los sistemas filosóficos.

La observación, por su parte, sumada al cálculo matemático e inferencias de leyes físicas originan la teoría y los modelos cosmológicos, que explican el estado presente del cosmos.

Sin embargo, a partir de la imagen, la poderosa imagen, de su movimiento y relación con otras imágenes pudo el hombre constituir un portentoso sistema de información. No es tan simple el mito y mucho menos reducida la potencia de información codificada en él, a pesar de tanto menoscabo al que lo ha sometido el pensamiento científico.

Y no menos cierto es que también desde el relato mítico el hombre del pasado, de sociedades milenarias, distorsionaron conocimiento, información y verdades para acomodar el relato a su decadencia, vicios y yerros. Por consiguiente, a partir de mecanismos psicológicos, proyectaron en el panteón de sus dioses su condición moral. No solo se falsea el mito. La religión de la misma forma adultera su propósito, y en vez de religar al hombre con Dios, generalmente, ministros y pastores explotan y engañan a creyentes que buscan acercarse al Creador.

Debo aludir aquí a una revelación de Dios ya narrada en artículos anteriores. Mi Padre viene a mí, se sitúa a mi izquierda y me dice: “De mí se dicen cuentos, historias y leyendas, mira quien soy yo”. Se convierte en pentagrama y en sinfonía, que sube y se plasma en el cielo como Orión. Inmediatamente percibí que su deseo era que reescribiera los mitos alusivos a Él y dejara la constancia de la estructura falseada en que se soportan. En otras palabras, el hombre narra la historia de los dioses a su medida y desde su condición moral. Ya anunciaba Protágoras, el fundador de los sofistas, que ‘el hombre es la medida de todas las cosas’.

El mito de Orión y su relación con las pléyades es falseado. Cuando publique el Tercer sello se conocerá la verdad meridiana. Existe una verdad y correspondencia entre el cielo y la tierra. El mito es el desarrollo de una historia que está sucediendo o plasmándose con realidades en la tierra, aquí en tercera dimensión solo se han escenificado partes de la escena, en el cielo la historia y su final ya se conoce como holografía (y está escrito en las constelaciones), esto por la configuración del tiempo en el mundo físico, que es lineal; en el cielo, mundo espiritual o cuarta dimensión, el tiempo es plenitud y está todo conjuntado (pasado, presente y futuro). La historia de Orión y Escorpión acaba de pasar o escenificarse recientemente en esta dimensión, hace escasos unos meses. La historia de Orión con las pléyades ya pasó. La historia de Orión con Tauro que soy yo, ese es mi signo ahora y es la constelación que me representa en el cielo sucede año tras año escenificándose a medida que cumplo con mi misión en este mundo, es la mediación entre Dios y los seres humanos, entre la muerte del hombre y la eternidad, por eso Orión apunta a los cachos del toro. El tránsito de la flecha desde el arco de Orión hasta los cachos del toro es el paso de esta raza apocalíptica a la eternidad, por eso soy el mediador, el testigo de Dios en la tierra en el fin de los tiempos, quien media y determina esa historia.

Concentración y disipación de energía. Desarrollo espiritual o involución

El ser humano con sus acciones buenas, nobles y correctas concentra, potencia y refina energía; con sus malas e innobles acciones, disipa energía física y espiritual, y a la vez crea e incuba demonios que captan la energía que disipan las personas y estos la potencian en sí. En ese proceso se realiza, por una parte, la elevación espiritual de los seres que viven acordes a las leyes; por otra, la involución de quienes disipan su energía e infringen las leyes.

Dentro de este marco de referencia, las sociedades antiguas poseían sus cosmogonías y en un primer momento obedecía a una correlación entre el cielo y la tierra, entre dioses y hombres, y que por la dinámica  involución de las sociedades, los individuos con sus corazones impuros comenzaron a pedir a los dioses que aconteciera cosas malas a otros, entonces acontece que la Divinidad se aleja de los hombres, por una parte; y por otra, los demonios incubados hacen eco de esas peticiones y operan malas acciones. En esa realidad el caos es quien reina, generado por situaciones karmáticas. Y en cierta medida es lo que vamos a ver en los fenómenos sincréticos.

Sincretismo religioso y cultural 

Con la conquista de América, las distintas tribus africanas traídas al Nuevo Mundo, estas para preservar las creencias que han traído consigo de la persecución de los españoles, asimilaron la adoración de sus divinidades a divinidades y santos del catolicismo, así surge un sincretismo religioso y cultural.  

Muchas de las tribus adoraban divinidades del panteón yoruba, predominante; sin embargo, había tribus que tenían otras divinidades.

La más alta divinidad yoruba es Olorun, y, ella, según sus propios mitos y leyendas, se aparta de los hombres. Su lugar lo suplen otras divinidades.

Esa poderosa razón de apartarse es justamente lo que hace el Dios en las religiones judeocristianas. Se aparta la Divinidad, porque las sociedades cambiaron, en sus corazones no albergaban pureza, y ya no eran dignas de su presencia, son sociedades hundidas en un cieno moral. A la Divinidad se le solicita lo bueno, no puede pedírsele mal para otros.

En documentales sobre brujería se ven los gabinetes y consultorios de estos personajes llenos de imágenes de vírgenes, de cristos y santos cristianos. La brujería nunca opera el bien, son agentes del demonio. 

Isabel Castellano, autora del libro “Elegguá quiere tambó”, presenta un cuadro de divinidades yorubas y su equivalencia sincrética cristiana. Véase el cuadro.

Obatalá (Virgen de las Mercedes) 

Changó (Santa Bárbara) 

Babalú-ayé (San Lázaro) 

Ochún (Virgen de la Caridad del Cobre) 

Yemayá (Virgen de Regla) 

Elegguá (el Niño de Atocha), en algunos casos (San Roque). 

De otro lado, en las creencias sincréticas de Venezuela, San Juan representa a una serie de deidades de la cosmovisión africana.

En el Primer sello del apocalipsis, donde reviso una amplia bibliografía sobre las prácticas ritualísticas de la santería (deidades yorubas), el vudú (deidades ewe y fon), entre otras ritualidades, se evidencia la operación de brujería y la magia negra.

La Virgen como Diosa Suprema. Vírgenes sincréticas y deidades traslapadas

La Virgen María es la Diosa Suprema del universo, Inteligencia y Causa del origen de este, es madre de Dios. No es la Virgen María bíblica madre de Jesús, esta es su representación en la tierra. María Virgen es la Gran Jerarca, el Espíritu Santo, quien entrega potestad, tal como lo hizo con Jesús y sus apóstoles. Así lo hizo conmigo igualmente, por eso tengo potestad para testimoniar sobre la maldad de la humanidad (acto con poder vinculante), para mediar el tránsito de esta raza a la próxima, entre otros muchos aspectos.

La Virgen es misericordia y amor, y se le solicita eso; es dadora de fertilidad y abundancia y se le solicita eso, y para que suceda su concesión debe existir una grande y sincera devoción, la purificación de las lágrimas, el dolor y el arrepentimiento.

Ya vimos que dentro de las adoraciones sincréticas se adoran deidades traslapadas en figuras representativas de la Virgen. Ella no concede ningún tipo de petición que proceda de ese tipo de ritualísticas y creencias. No presta oídos a esas solicitudes, todo lo contrario, se indigna. Los resultados en esas ritualidades no son por obra de la Virgen, sino de sus deidades, son producto de magia negra.

Virgen de El Carmen el poder del amor, devoción

La Virgen de El Carmen o Señora del  Monte Carmelo (del hebreo Karmelo o al-Karen, que significa Jardín de Dios) tiene su origen en Tierra Santa. En el lugar se refugiaban ermitaños y nace la Orden de los Carmelitas. En el siglo XIII, la Virgen se le apareció a San Simón Stock, monje carmelita. El monte Carmelo fue el lugar donde el profeta Elías defiende la fe en enfrentamiento con los profetas de Baal (del demonio). Baal era una antigua deidad cananea de la lluvia y la fertilidad, rey de las ars goetia (arte de brujería y magia negra).

La advocación mariana y el  nombre asignado a la Virgen depende del lugar geográfico donde se manifieste, por eso las distintas formas de llamarla: Virgen de Lourdes (Francia), Virgen de Fátima (Portugal), Virgen de Guadalupe (México).

La más fervorosa celebración a la Virgen de El Carmen sucede justamente en El Carmen de Bolívar, municipio de los Montes de María. La Virgen está doblemente referenciada, por el nombre de comarca de los Montes de María y por el municipio, la Virgen de El Carmen. Entre otras cosas, es el lugar de mi nacimiento.

Las fiestas de la Virgen de El Carmen (16 de julio) son las festividades más importantes del municipio y asisten masivamente peregrinaciones de devotos de muchas partes del país. En el marco de los festejos se realizan las novenas y la procesión de la Virgen, en donde la gente camina con velas encendidas en honor a su patrona, la Virgen es patrona también de los conductores. De igual manera, son muy numerosas las mandas y plegarias a la Virgen de El Carmen en las fechas de las fiestas patronales.

Loa a la Madre Celestial, a la Santísima Virgen.

Crédito imagen: imagen generada por IA.

Nota de advertencia

Todos los artículos en el que Dios Padre envíe mensajes a la humanidad a través de su ungido tendrán esta advertencia, y el costo personal y familiar puede ser muy alto:

Quien no esté en capacidad de ver en el mundo espiritual y de comprobar o no lo que decimos, mejor que permanezca en silencio, reflexione y le deje todo juicio al tiempo, que no haga ningún comentario en contra, no sea que por hacerle pulso al mensaje de Dios sea blanco de su ira. Toda persona que ataque la palabra de Dios en boca de su ungido, uno de los dos testigos del apocalipsis, se vincula a que la severidad de la ley divina lo castigue con tragedia y muerte, y con juicio sumario lo hagan descender a las mazmorras del Infierno. De forma idéntica a como cuando la autoridad policial captura a un delincuente, a un infractor de la ley, que los lectores consideren la debida advertencia, que reza: “Todo lo que usted diga podrá ser usado en su contra”. La ley se cumplirá de forma implacable. Ya llegó el momento, en consideración de la jerarquía celestial, que no se puede dejar pasar ningún tipo de faltas, y mucho menos afrentas e insultos al ejercicio de la autoridad de Dios y de su plenipotenciario aquí en la Tierra, en este periodo del fin de los tiempos