El Príncipe del Norte sale a la superficie del Ártico y da su declaración
Por René Arrieta Pérez.
En un artículo anterior aludimos a la declaración del Príncipe de Persia. Esta vez aludiremos a la declaración del Príncipe del Norte.
Para entender estas narraciones es importante no perder de vista que las Escrituras bíblicas contienen la profecía del Príncipe de Persia y el Príncipe del Norte. Y en esa estructura escrita está la interrelación temporal de pasado, presente y futuro. Por eso señalo que no se olvide esa precisa alusión.
De otro lado, es importante indicar que en todas las culturas circula una cierta sabiduría a través de refranes, adagios y convicciones que se conservan y se repiten de generación en generación, y estas elaboraciones sapienciales de algún modo les ayuda a sostener el mundo que tienen mediado por cierto sentido común. Y en momentos de confusión se aferran en pensar que los ríos buscan su cauce. Los juegos de tablero desechos se recomponen. Y saben que las consecuencias apelan a las acciones que las configuraron. Por lo que sostenemos que los juegos silogísticos, máximas y sentencias breves apuntan a no olvidarse o alejarse de verdades insoslayables. Asimismo, las profecías como conocimiento revelado se mantienen en el inconsciente colectivo de las sociedades, que esperan su advenimiento. Algunas profecías reverberan en ciertos periodos históricos que parecen calcar la realidad anunciada y no terminan de cumplirse sino en la última réplica. En efecto, las profecías están relacionadas a infracciones de la ley de Dios y expresan la sapiencia divina.
Toda profecía se refiere a un hecho, el cual tendrá sus consecuencias en el tiempo futuro, y que, por lo general, dichas consecuencias están inscritas en las leyes que rigen. Heródoto en Los nueve libros de la historia, cuando cuenta el relato sobre el rey Candaules, quien introduce a su ministro Giges a la habitación real para que observe la desnudez de la reina y el esplendor de su belleza. La reina en venganza obliga al ministro a matar al rey y asumir el poder y casarse con ella, y de no hacerlo debería morir. Giges decide salvar su vida. El oráculo declara que sería rey y los lidios lo admiten. La pitia se refiere también a las consecuencias que tendría el acto del regicidio, la venganza de los Heraclidas y la extiende a cinco generaciones. Cinco, el número representativo del hombre, de la humanidad. Esa significación ya la hemos tratado antes.
Presento este marco contextual para recordar que el mundo es un gran escenario que nunca cesa de actuar, en donde una escena nos puede llevar al pasado y luego nos hace viajar al futuro. Parecido a las técnicas cinematográficas del flashback y el flashforward en donde las estructuras de los relatos nos recuerdan la realidad del pasado y el futuro.
Ya que tratamos de leyes, y del crimen con relación a estas, en Derecho, el léxico de la criminología es amplio: delito, escena del crimen, hechos, causas, pruebas, agravantes, atenuantes, indicios, evidencias, temporalidad, materiales, acervo probatorio, expediente, intencionalidad, implicados, víctimas, victimarios, daño, sevicia, intenso dolor, presunción, testigos, proceso, juicio, acusación, preclusión, prescripción, sentencia, culpabilidad o condena, etc. Este glosario ayuda a entender de igual manera, la historia del hombre.
En El primer sello del apocalipsis, cuando aludo al demonio digo que es quien acusa al hombre ante Dios, ¿y por qué? Justamente porque el demonio es energía inteligente que genera el ser humano -energía de maldad relacionada con las leyes, causas y consecuencias de pensamientos, actos u omisiones-.
Ahora, como se acerca el juicio, se reconstruye la escena, la historia del hombre, esa que de manera genial y sintética expresa Borges en Milonga de dos hermanos: “Y así de manera fiel / conté la historia hasta el fin / es la historia de Caín / que sigue matando a Abel”.
¿Qué hace, entre otras cosas, el análisis forense?: reconstruir el crimen, la escena, etc. A través de métodos multidisciplinarios para ayudar a esclarecer la verdad de los hechos.
La justicia humana falla generalmente. Se ha corrompido, es coja, ciega e indecente. La justicia divina es perfecta e infalible. De todas formas, hay dos instancias, la terrenal y la divina, de esta última no escapa nadie. Si se pagó ante la primera, puede constituirse en atenuante ante la segunda.
Ha de entenderse que no solamente infringe leyes y principios un individuo, lo hacen, de la misma manera, pueblos y naciones enteras. El karma es una de las caras de la ley, y los hay, asimismo, colectivos.
En el relato bíblico, en Daniel, el Príncipe de Persia es un poder espiritual demoniaco, territorial, y como él, otros actuarán en puntos cardinales correspondientes. Por lo que, en efecto, ahora trataremos sobre el Príncipe del Norte, quien también manifiesta su proclama, y ya le ha comunicado su intención al profeta Oseas. Recordarán los asiduos lectores de este blog que en distintos artículos he mencionado que Oseas, el profeta de los tiempos bíblicos, está encarnado y ahora es un joven, y recibe su iniciación conmigo.
Revelación a Oseas
Oseas fue convocado a la escenificación de un acontecimiento, y a él luego habló el Príncipe del Norte. Esta es la revelación.
Había un hombre toro, pequeño, debajo del hielo, y encima había una aurora boreal que rodeaba una estrella. Del oeste venía una paloma roja y del este una paloma azul; iban a chocar, pero antes de encontrarse lograron esquivarse y no chocaron. Entonces, el hombre toro salió a la superficie y dijo:
“Yo soy el custodio del nórdico y he salido para liberar a mi hermano, porque lo que yo tengo es más fuerte que el Príncipe de Persia. Lo que dicen los libros de historia no es verdad; la verdad la tienen los grandes escritores. Y si quieres saber la verdad, pregúntale a quien conoce mis libros”.
Explicación.
Por un lado, el hombre toro es el Príncipe del Norte, quien representa y condensa los instintos más primarios del ser humano. Estaba bajo el hielo, hibernaba. Su entorno se calienta, se corresponde con el calentamiento global y el deshielo polar. Llegó la hora de salir a la superficie, de mostrarse y rugir. En el cielo, encima de él está el designio divino, la estrella que lo anuncia, rodeada de una aurora boreal (fenómeno de las regiones de alta latitud, cercanas al círculo polar ártico, entre las que se cuentan Escandinavia, Islandia, Groenlandia, Alaska, Canadá, norte de Siberia). Todos esos territorios asociados a las noticias y acontecimientos geopolíticos actuales.
La paloma roja (guerra y sangre) y la paloma azul (comedimiento, mesura, diplomacia). Equilibrio de las fuerzas, control divino.
Las patadas al tablero geopolítico se están efectuando. Veremos qué ocurre ahora que ya está en la superficie el Príncipe del Norte.
Finalmente afirma que “los libros de Historia no dicen la verdad, la verdad la tienen los grandes escritores” y conmina a quien hoy encarna al profeta Oseas: “Y si quieres saber la verdad, pregúntale a quien conoce mis libros”.
Afirma que los libros de Historia no dicen la verdad y en realidad es así. Nunca los historiadores han penetrado en la esencia del hombre para descubrir la verdad esencial. No tienen la facultad de leer en el mundo akásico. Y la verdad esencial exactamente es esa a la que estoy aludiendo: el ser humano formó a los demonios con su energía, que esos demonios hibernaban, y aparecen ahora en el tiempo del fin. El Príncipe del Norte sabe que Oseas, hoy está cercano a mí, que soy Ramiac, hijo de Dios, custodio de los libros akásicos, que fui quien escribió esos libros por mandato de Dios, mi Padre, y sabe además que cuando no estoy en la Biblioteca del Universo, la que dirijo y donde está mi despacho, hay unos ángeles amanuenses que me relevan en mi trabajo. Por eso lo insta a que le pregunte a quien conoce sus libros, es decir, su vida, su historia, su origen, su propósito, su final. De hecho, cuando a Oseas le es revelado algo, mi Padre le dice: ve donde el bibliotecario y dile. Entonces él me busca y me manifiesta lo que le han revelado. Yo me encargo de explicarle el significado en detalles. Oseas aún no tiene potestad para divulgar revelaciones. Dios le ha dicho que ya tendrá su momento.
Desde luego, Oseas me informa sobre esa revelación y sabiendo que solo yo se lo podía explicar me pregunta el significado. En efecto, lo hice y también entrego este conocimiento a la humanidad. Es mi misión, mantener informados a todos de plan del fin, de su desarrollo.
Dice, el Príncipe del Norte, venir en función de liberar a su hermano, porque lo que él tiene es más grande. Ya se pueden imaginar ustedes la fuerza del nuevo motor de los acontecimientos.
Los poderes de la oscuridad que estaban hibernando están saliendo, y deben hacerlo para que se cumpla lo que está escrito. Esos seres de la oscuridad existen porque la humanidad los creó, la humanidad, nadie más. Dios solo los retuvo hasta hoy, de no haberlo hecho su poder destructivo habría acabado desde hace mucho la civilización. Todo debía cumplirse en el tiempo asignado por el Creador, no en otro distinto.
Todos los caminos conducen a Roma. Todo fluía moroso a su fin, ahora se agolpa afanoso, veloz y acezante. Todo se acaba. Ya es tarde para el hombre.
Este año, en Semana Santa, la cuenta regresiva del fin está en 17 años. En su momento lo anunciaré.
Que la paz sea con todos ustedes.
Crédito: imagen generada por Meta.
Nota de advertencia
Todos los artículos en el que Dios Padre envíe mensajes a la humanidad a través de su ungido tendrán esta advertencia, y el costo personal y familiar puede ser muy alto:
Quien no esté en capacidad de ver en el mundo espiritual y de comprobar o no lo que decimos, mejor que permanezca en silencio, reflexione y le deje todo juicio al tiempo, que no haga ningún comentario en contra, no sea que por hacerle pulso al mensaje de Dios sea blanco de su ira. Toda persona que ataque la palabra de Dios en boca de su ungido, uno de los dos testigos del apocalipsis, se vincula a que la severidad de la ley divina lo castigue con tragedia y muerte, y con juicio sumario lo hagan descender a las mazmorras del Infierno. De forma idéntica a como cuando la autoridad policial captura a un delincuente, a un infractor de la ley, que los lectores consideren la debida advertencia, que reza: “Todo lo que usted diga podrá ser usado en su contra”. La ley se cumplirá de forma implacable. Ya llegó el momento, en consideración de la jerarquía celestial, que no se puede dejar pasar ningún tipo de faltas, y mucho menos afrentas e insultos al ejercicio de la autoridad de Dios y de su plenipotenciario aquí en la Tierra, en este periodo del fin de los tiempos.