Animalismo, sí. Biodiversidad, también


El presidente electo Abelardo De La Espriella anunció, durante su emisión del domingo 5 de julio de 2026, que instruyó al ministro designado de Ambiente para crear un sistema de bienestar animal. La iniciativa merece atención, pero también una reflexión. En Colombia solemos confundir el amor por los animales, especialmente por perros y gatos, con la política ambiental. Cuidarlos es una causa legítima; sin embargo, la misión del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible es mucho más amplia: proteger ecosistemas, bosques, mares, ríos y la extraordinaria biodiversidad del país. Su prioridad son las especies silvestres, nativas y endémicas, no los animales domésticos. Reducir esa responsabilidad sería desdibujar la esencia de la autoridad ambiental.

El bienestar de los canes y felinos domésticos y la conservación pueden complementarse, siempre que cada uno ocupe el lugar que le corresponde. Rescatar un perro abandonado merece reconocimiento, pero detener la deforestación en la Sierra Nevada de Santa Marta, el Perijá, San Lucas, el Catatumbo, el Pacífico, la Orinoquía o la Amazonia protege miles de especies y procesos ecológicos esenciales. Esterilizar gatos disminuye el abandono y el sufrimiento, mientras controlar el impacto de poblaciones ferales ayuda a conservar aves y reptiles. Además, la tenencia responsable de mascotas es un deber ciudadano contemplado en el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, y no debe confundirse con la gestión de la biodiversidad.

La evidencia científica demuestra que ambas tareas son necesarias cuando se fundamentan en criterios técnicos. Por ejemplo: los hipopótamos introducidos ilegalmente alteran ecosistemas completos y requieren manejo especializado. El pez león debe controlarse para favorecer la recuperación de los arrecifes del Caribe: Varadero los contiene, al igual que los archipiélagos cercanos a la ciudad de Cartagena de Indias. Los perros abandonados en islas y los gatos ferales generan impactos sobre la fauna silvestre y exigen soluciones responsables. Ninguna de estas decisiones puede sustentarse únicamente en emociones. Además, la conservación demanda recursos, investigación, monitoreo y especialistas capaces de evaluar riesgos para proteger el patrimonio biocultural de la Nación.

El nombramiento de Fabio Arjona Hincapié genera expectativas por su trayectoria científica. Sin embargo, el verdadero examen comenzará cuando deba escoger entre la evidencia técnica, las presiones políticas, los intereses económicos y los intereses particulares. Proteger la biodiversidad implica adoptar decisiones que no siempre serán populares, pero sí indispensables. Ese liderazgo no puede depender solamente de videos virales, pronunciamientos en X, transmisiones en YouTube, tendencias en redes sociales ni aplausos pasajeros. En un país cada vez más vulnerable al cambio climático y al fenómeno de El Niño, también será fundamental fortalecer, con respaldo científico, la transición hacia energías limpias y sostenibles. Y por cierto: nada de repetir la no tan célebre "hora Gaviria" del año 1992, ya que el problema del Niño en Colombia no se puede resolver con recetas del siglo pasado.

La mayor debilidad del debate nacional consiste en enfrentar causas que deberían complementarse. Mientras discutimos perros y gatos, continúan la deforestación, la minería ilegal, la contaminación, el tráfico de fauna y la degradación de manglares, arrecifes, bosques, selvas, humedales y páramos. Si Colombia crea un sistema de bienestar animal porque la Ley lo permitirá, del cual se espera que sea pensada para todos los animales sin excepción, será un avance importante en la noble gestión de los animalistas; sin embargo, el Ministerio de Ambiente nunca puede perder de vista su razón de ser: conservar la biodiversidad. Sin ecosistemas sanos no habrá mejor presente ni menos futuro para las personas, para la fauna silvestre, y ni siquiera para los animales domésticos que tanto decimos proteger. El caso de las plantas, tanto nativas como invasoras, bien merece otra columna.

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Maestrante en Educación

Especialista en Educación Ambiental, y en Pedagogía para el Desarrollo del Aprendizaje Autónomo

Psicólogo Social

bbasabes@hotmail.com