Cartagena también está hecha de naturaleza


Durante décadas hemos escuchado y repetido hasta la saciedad que el patrimonio de Cartagena son sus murallas, baluartes, iglesias y casas coloniales; de hecho, creo que nadie discute su enorme valor histórico. Sin embargo, esa mirada ha dejado casi invisible otro patrimonio igual de importante: la bahía, los manglares, las ciénagas, las islas y los arrecifes de coral que hicieron posible el nacimiento y el desarrollo de la ciudad. Cartagena no empezó con la piedra: empezó con el agua y con los ecosistemas que permitieron que aquí floreciera una de las ciudades más importantes del Caribe.

Por eso resulta tan oportuno hablar hoy de patrimonio biocultural, el cual no es un concepto complicado, ni mucho menos, una moda académica. Es simple: reconocer que la naturaleza y la cultura siempre han estado unidas. Detrás de cada plato típico, de cada faena de pesca, de cada recorrido por la bahía y de muchos saberes populares existe una relación profunda entre las personas y el territorio. Cuidar ese patrimonio significa proteger tanto los ecosistemas como los conocimientos tradicionales y responsables de las personas que han construido su historia alrededor de ellos.

Este es un llamado directo para Cartagena. El Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC) tiene la oportunidad de ampliar la visión del patrimonio distrital e incorporar de manera decidida la biodiversidad y los conocimientos tradicionales dentro de su gestión. No basta con restaurar monumentos si al mismo tiempo desaparecen los manglares, se degradan los arrecifes o se pierde la memoria de quienes han convivido con estos ecosistemas durante generaciones. El patrimonio del siglo XXI debe ser integral, participativo y pensado para el futuro. Corresponsabilidad institucional en la protección de lo nuestro, revisión de las narrativas y acciones con fundamento. Derecho al clima sano y a un ambiente sano, según lo ampliamente expresado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Constitución Política de Colombia.

También es un mensaje para el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. El enfoque de la biocultualidad debe traducirse en políticas públicas, inversión y nuevas formas de gestión del patrimonio que trasciendan los pensamientos del gobierno de turno. Cartagena puede convertirse en el mejor ejemplo nacional de esa transformación. La ciudad no solo merece ser reconocida por sus fortificaciones; también por sus Corales de Varadero, su bahía, sus manglares y las comunidades que los mantienen vivos. Quizás el mayor desafío de nuestro tiempo sea comprender que el patrimonio no termina donde acaba la piedra: allí comienza, precisamente, el futuro de Cartagena.
 

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Basabe-Sánchez, B. (2026). Más allá de la ciudad de piedra: repensar el patrimonio de Cartagena de Indias desde la bioculturalidad. Revista PH 119. Octubre de 2026. Pre-print. https://www.iaph.es/revistaph/index.php/revistaph/article/view/6184

Basabe-Sánchez, B. (2026). La bioculturalidad en Colombia y su relación con los tipos de patrimonio: natural, cultural y mixto. FULL Investiga Revista de Divulgación Científica, Tecnológica y Cultural. Fundación Universitaria Los Libertadores. https://repository.libertadores.edu.co/server/api/core/bitstreams/b8feb995-1c89-4837-993f-a41740570c85/content

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Maestrante en Educación

Especialista en Educación Ambiental, y en Pedagogía para el Desarrollo del Aprendizaje Autónomo

Psicólogo Social

bbasabes@hotmail.com