El objetivo estratégico permanece
Sun Tzu enseñó que toda estrategia debe estar guiada por un objetivo superior. Los movimientos tácticos pueden variar, los comandantes pueden cambiar y las alianzas pueden evolucionar, pero la misión fundamental debe permanecer inalterable.
Nuestro recorrido político comenzó acompañando a Juan Carlos Pinzón en la defensa de la democracia, las libertades, la institucionalidad y la seguridad de Colombia. Desde entonces identificamos un desafío político que, a nuestro juicio, representa una visión de país incompatible con esos principios.
Posteriormente participamos en la gran consulta donde distintos liderazgos compitieron legítimamente por encabezar ese esfuerzo. De allí emergió Paloma Valencia, alrededor de cuya candidatura se concentraron importantes sectores democráticos que compartían una misma preocupación sobre el rumbo del país.
Más adelante, la dinámica electoral produjo nuevos escenarios y nuevos liderazgos. Entre ellos surgió Abelardo de la Espriella, quien logró interpretar el sentimiento de millones de colombianos y obtener el respaldo mayoritario en la primera vuelta.
Sin embargo, el objetivo estratégico nunca cambió.
No se trataba de defender un nombre específico, sino una causa.
No se trataba de una candidatura individual, sino de una visión de país.
Desde el comienzo, nuestra preocupación ha sido evitar que Colombia continúe profundizando un modelo político que consideramos representado hoy por Iván Cepeda como heredero político del proyecto impulsado por Gustavo Petro.
Consideramos que las políticas de seguridad, la llamada Paz Total, la relación del Estado con estructuras armadas ilegales y el debilitamiento de elementos fundamentales de autoridad institucional han generado profundas preocupaciones en amplios sectores de la sociedad colombiana.
Por ello, las distintas fuerzas democráticas que participaron en la consulta, que respaldaron posteriormente a Paloma Valencia y que hoy convergen alrededor de Abelardo de la Espriella, no están abandonando una causa ni modificando sus convicciones.
Están concentrando esfuerzos en un objetivo estratégico común.
Como enseñó Sun Tzu, cuando varias fuerzas comprenden que enfrentan un mismo desafío, la inteligencia aconseja coordinar recursos, unir capacidades y actuar bajo un propósito compartido.
Los liderazgos pueden cambiar.
Las circunstancias pueden variar.
Las alianzas pueden evolucionar.
Pero la misión permanece:
Defender la democracia, las libertades, las instituciones republicanas y el futuro de Colombia.