Unas elecciones atípicas


RAE: Definición de atípica o atípico. Que por sus caracteres se aparta de los modelos representativos o de los tipos conocidos

En toda la historia de Colombia, nunca se había presentado un escenario de elecciones parlamentarias y consultas interpartidistas con un presidente distinto a los partidos tradicionales, liberal o conservador, es por eso que, serán unas elecciones atípicas.

Dentro de la geopolítica regional, Gustavo Petro Urrego llegó a ser presidente de Colombia en el período, 2023-2026, todavía vigente hasta el próximo 7 de agosto a la 6 pm. Una estrategia de marketing político como es el Pacto Histórico, una bipolaridad en los partidos tradicionales y una decisión ciudadana de 11 millones de colombianos, le dieron el mandato por cuatro años de cambiar muchas cosas que no estaban bien. Así es, y es real, algunas cosas no están bien para el desarrollo armónico del país y su convivencia pacífica. Las desigualdades sociales y las injusticias es lo que más sigue abundando en Colombia. Claro, el modelo del establecimiento, por más de 200 años, era no escuchar a los que no tienen voz, era ignorar cualquier iniciativa que surgiera del vulgo, era aplastar cualquier liderazgo que se interpusiera en sus caminos; hoy un candidato opositor al gobierno, utiliza el verbo, DESTRIPAR, sacar las tripas al enemigo, estrategia que atiza las verdades de cómo han manejado el estado colombiano. Por fortuna, el pueblo raso se enteró ya de eso, gracias a este gobierno de izquierda.

Y llegan unas elecciones atípicas. Una movilización ciudadana impresionante nunca vista en esta época. Sigue la bipolaridad política en dos frentes, el Pacto Histórico y el Centro Democrático, dos fuerzas superiores a los demás partidos políticos, y también orquestadas por dos personajes que han llenado la historia de Colombia en los últimos 20 años. Al menos que suceda algún evento excepcional, los demás partidos recogerán algunas migajas que les permita acceder con algunas curules en el congreso. El otrora partido liberal y conservador siguen luchando para no desparecer del espectro político. Hay revoltura en algunos movimientos que surgen recicladores como los salvadores de las curules.

El ambiente político que se siente y se percibe en los ciudadanos es lo que debe interesar a la hora de la verdad. No perder de vista la incidencia que siguen teniendo las redes sociales por las preferencias políticas. Es posible que sean las primeras elecciones libres, sin ataduras burocráticas definidas y direccionadas. Aunque muchos viejos zorros de la política estén pensando en hacer lo mismo de siempre, comprar votos, comprar conciencias, empeñar lo que sea con el fin de que sus candidatos salgan. Y la otra estrategia, tan bien de vieja data, es obligar a los funcionarios públicos y sus familias a votar por los candidatos de la preferencia de los gobernantes territoriales. Es muy probable que en esta ocasión les vaya a salir “el tiro por la culata”, como reza el adagio popular.

La mancha amarilla que muestra Colombia hoy, una selección ganadora con excelentes jugadores del Pacto Histórico que seguramente será el movimiento que alcance las máximas curules. El trabajo político, la gestión pública, los avances significativos de algunas reformas sociales, por ejemplo la educación superior pública gratuita, la entrega de más de 1 millón de hectáreas de tierras a sus verdaderos dueños, los campesinos, el subsidio adulto mayor a 230 mil pesos y las pensiones para la cuidadoras de niños y niñas, madres comunitarias del ICBF, son acciones cumplidas que se deben traducir en la aceptación y simpatía de un gobierno de izquierda que hizo lo que nadie había hecho en más de 200 años de gobierno.