Contexto 2: https://blogs.eluniversal.com.co/lecciones-de-teologia/petro-y-la-magdalena-primera-escena-de-10
(Escena continúa en el mismo jardín luminoso. Jesús y María Magdalena permanecen de pie, aún resonando sus últimas palabras. La brisa mueve suavemente los árboles. De pronto, se escucha una risa clara y ligera, como campanillas. Dos figuras se acercan: una joven con hábito sencillo y rostro luminoso; un hombre delgado, con túnica remendada, ojos brillantes y sonrisa franca.)
CLARA Y FRANCISCO
Clara de Asís (riendo suavemente):
El que tenga oídos para oír, que oiga… ¿qué oiga cosa, Jesús? ¿Cuál es el chisme?
Jesús (riendo con ternura):
De eso hablamos precisamente, Clara… del chisme.
Francisco de Asís (alzando las cejas con humor):
¡Ah! Entonces llegamos en el momento justo. Porque, hermana Clara, parece que no solo ahí abajo inventan historias, sino que ellas vuelan hasta el cielo jajajaja.
María Magdalena (mirando a Clara y Francisco con complicidad):
Bienvenidos. Estábamos hablando de cómo algunos han decidido que el amor solo puede entenderse en clave de posesión y romance secreto.
Clara (fingiendo sorpresa):
¡Oh! ¿Y ahora qué han inventado?
María:
Que Jesús y yo fuimos amantes.
Francisco (se lleva la mano al pecho exageradamente):
¡Alabado sea el Altísimo! Y yo que pensaba que el Evangelio era bastante claro…
Jesús:
Parece que algunos leen más las novelas que las Escrituras.
LA RISA QUE DESARMA EL ESCÁNDALO
Clara (riendo):
Pues si vamos por ese camino, también hay quienes han insinuado que Francisco y yo teníamos algo “más que espiritual”.
Francisco (mirando a Clara con cariño fraterno):
Sí, hermana. Les cuesta entender que el amor puede ser limpio, ardiente y profundo sin ser posesivo.
Jesús:
El mundo suele medir el amor según su experiencia más limitada. Y cuando desconoce la pureza, sospecha de ella.
María:
Lo curioso es que tanto tú, Francisco, como yo, fuimos profundamente cercanos al Maestro… y esa cercanía parece incomodar.
Francisco:
Cuando el amor es libre, inquieta a quienes viven atados.
SOBRE LA AMISTAD ENTRE HOMBRE Y MUJER
Clara:
Señor, ¿por qué cuesta tanto aceptar la amistad entre un hombre y una mujer?
Jesús:
Porque la amistad exige madurez. No se basa en necesidad, sino en donación. No busca poseer, sino acompañar.
Francisco:
Yo llamé a Clara “hermana”. Y no era un título vacío. Era la expresión de una comunión nacida en el mismo fuego del Evangelio.
Clara:
Y yo lo llamé “padre Francisco”, no como dependencia, sino como reconocimiento de la gracia que Dios había puesto en su vida.
María:
Yo aprendí de ti, Jesús, que la amistad no es menor que el matrimonio; es otra forma de amar.
Jesús:
¿No dije acaso: “Ya no os llamo siervos… os llamo amigos” (Jn 15,15)? Si el Hijo de Dios llama amigos a sus discípulos, ¿cómo puede la amistad ser sospechosa?
EL CHISME COMO REDUCCIÓN DEL MISTERIO
Francisco:
El chisme nace cuando alguien no soporta que el misterio no le pertenezca.
Clara:
Es como si dijeran: “Si yo no entiendo ese amor, lo rebajo a lo que conozco”.
Jesús:
Exactamente. Reducir el amor al erotismo es negar la riqueza del corazón humano. El amor tiene muchas formas:
– Amor filial.
– Amor fraterno.
– Amor esponsal.
– Amor de amistad.
– Amor compasivo.
María:
Y cada uno tiene su belleza. No todo amor es cuerpo; no todo amor es deseo.
Francisco:
Si así fuera, no existiría la fraternidad universal que yo soñé: “hermano sol, hermana luna”.
Clara (riendo):
¡Imagínate que también sospecharan de ti con el sol!
Francisco:
¡Entonces estaríamos perdidos!
(Todos ríen.)
PARALELO ENTRE JESÚS–MAGDALENA Y FRANCISCO–CLARA
Clara:
Maestro, parece que lo que incomoda no es solo la pureza, sino la intensidad del vínculo.
Jesús:
La intensidad asusta cuando no se comprende. María me amó con gratitud profunda porque fue liberada. Tú, Clara, amaste el Evangelio con radicalidad. Y tú, Francisco, abrazaste la pobreza como esposa.
Francisco:
Pero nunca confundí la pobreza con Clara, ni Clara conmigo. Cada uno fue libre en su vocación.
Clara:
Nuestra fraternidad era fuerte porque estaba enraizada en Cristo, no en deseo de posesión.
María:
Lo mismo entre nosotros, Señor. Mi fidelidad no fue enamoramiento romántico; fue conversión agradecida.
LA CALUMNIA Y LA IDENTIDAD
Jesús:
Cuando alguien no entiende quién soy, termina fabricando una versión más cómoda.
Francisco:
Un Cristo domesticado, adaptado a la medida del pensamiento moderno.
Clara:
Pero tú no viniste a confirmar nuestras pasiones; viniste a transformarlas.
Jesús:
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino” (Mt 7,21). El amor no es discurso; es obediencia al Padre.
SOBRE LA SORORIDAD Y LA FRATERNIDAD
María:
Clara, tú sabes bien lo que es vivir la sororidad.
Clara:
Sí. Fundamos una comunidad donde las hermanas se llamaban así de verdad: hermanas. No competidoras, no rivales.
Francisco:
Y yo aprendí que la fraternidad no es uniformidad; es comunión en diversidad.
Jesús:
Cuando el mundo sexualiza todo vínculo, pierde la capacidad de vivir fraternidad y sororidad.
María:
Y priva a las personas de amistades profundas.
HUMOR ANTE LA MALICIA
Francisco:
Maestro, ¿te imaginas si hubieran tenido redes sociales en Galilea?
Jesús:
Probablemente habrían viralizado la multiplicación de los panes como conspiración económica.
Clara:
Y dirían que el agua convertida en vino fue estrategia comercial.
María:
Y que mi presencia en el huerto era cita romántica.
(Ríen nuevamente.)
LA RAÍZ ESPIRITUAL DEL RUMOR
Jesús:
El rumor nace del corazón no purificado. “De la abundancia del corazón habla la boca” (Lc 6,45).
Clara:
Entonces, quien vive en el deseo desordenado interpreta todo desde ahí.
Francisco:
Y quien no vive como piensa, termina pensando como vive.
Jesús:
Exactamente. Si la vida no se ordena según la verdad, la mente reconfigura la verdad según la vida.
EL AMOR AUTÉNTICO
María:
Señor, ¿cómo explicar al mundo que el amor es más amplio?
Jesús:
Mostrándolo. El amor auténtico es paciente, servicial (cf. 1 Cor 13). No busca lo suyo.
Clara:
El amor que viví con Francisco fue impulso al Evangelio, no refugio emocional.
Francisco:
Y el amor que viviste tú, María, fue fidelidad hasta la cruz.
Jesús:
El amor que salva no necesita erotizarse para ser real.
MENSAJE A QUIENES DISTORSIONAN
Clara:
¿Y qué decir a quienes insisten en esa narrativa?
Jesús:
Que vuelvan al Evangelio. Que lean con corazón limpio.
Francisco:
Que comprendan que la pureza no es represión, sino libertad.
María:
Que entiendan que la amistad entre hombre y mujer no es amenaza, sino regalo.
ADVERTENCIA PASTORAL
Jesús:
Cuidado con las falsas doctrinas que justifican el pecado. No usen mi nombre para legitimar lo que no enseñé.
Clara:
La misericordia no es permiso para continuar en el error.
Jesús:
¿No dije acaso?: “Mujer, nadie te ha condenado… vete y no peques más” (Jn 8,11).
Francisco:
La conversión es camino continuo.
CIERRE CONJUNTO
Jesús:
Cristianos, no permitan que la imagen del Evangelio sea deformada por teorías sin fundamento.
María:
No reduzcan el amor a deseo.
Francisco:
No confundan fraternidad con romance oculto.
Clara:
No pierdan la capacidad de amistad pura.
Jesús:
Vivan como creen. Amen como yo amé. Y recuerden: la verdad no se defiende con violencia, sino con coherencia.
Todos juntos:
Que quien tenga oídos para oír, oiga la verdad… no el chisme.
(La escena termina con los cuatro caminando juntos, riendo suavemente, mientras la luz del jardín se intensifica. No hay rumor en el cielo. Solo claridad.)