¿Qué es el AMOR?


(Tomado del micro-programa de TEMAS DE PAREJA CON PAREJA, de la Emisora Minuto de Dios)

Queridas parejas que nos escuchan hoy en Temas de pareja con Pareja, quiero invitarlos a detenerse un momento… a hacer una pausa en medio del ruido de la vida cotidiana… y preguntarse con honestidad: ¿qué entendemos realmente por amor?

Porque el amor, aunque todos lo nombramos, no siempre lo comprendemos.

Hoy quiero proponerles una definición sencilla, pero profundamente exigente: amar es la capacidad que tiene el ser humano de buscar su propio bien y el bien de la persona que ama, sin causar daño a terceros, en la medida de lo posible.

Y aquí empieza lo verdaderamente interesante.

Primero, el amor no es anularse. Amar no significa desaparecer para que el otro exista. No. El amor incluye el cuidado de sí. Porque nadie puede ofrecer lo que no tiene. Una persona emocionalmente destruida, resentida o vacía difícilmente podrá construir una relación sana. Por eso, amar implica también preguntarse: ¿estoy siendo bueno conmigo mismo? ¿me estoy cuidando, respetando, dignificando?

Pero al mismo tiempo, el amor no es egoísmo disfrazado. No es “yo primero, yo segundo y yo siempre”. Amar es salir de sí… es abrir espacio para el otro… es reconocer que hay alguien más cuya vida también importa, cuya dignidad también cuenta, cuyos sueños también merecen ser cuidados.

Y aquí aparece una tensión hermosa y desafiante: el amor verdadero es un equilibrio dinámico entre el yo y el tú.

Ni me pierdo en el otro, ni aplasto al otro con mi propio interés.

Ahora bien, esta definición tiene una tercera dimensión que pocas veces consideramos: el amor auténtico evita, en la medida de lo posible, causar daño a terceros.

Esto es profundamente ético.

Porque no todo lo que sentimos es justificable. No todo lo que deseamos es correcto. No todo lo que llamamos “amor” es verdaderamente amor.

A veces, en nombre del amor, se rompen familias, se traicionan confianzas, se generan heridas profundas en otros. Y entonces vale la pena preguntarnos: ¿puede llamarse amor aquello que construye una relación destruyendo otras?

El amor verdadero no es ciego… es responsable.
No es solo emoción… es conciencia.
No es solo deseo… es decisión.

Amar implica hacerse cargo de las consecuencias de lo que hacemos.

Por eso, en la vida de pareja, el amor no puede reducirse a lo que sentimos hoy. El amor es también lo que elegimos sostener mañana. Es la capacidad de dialogar cuando es más fácil callar. De comprender cuando es más fácil juzgar. De permanecer cuando es más fácil huir.

Y aquí quiero dejarles una idea clave: el amor no es algo que simplemente “nos pasa”, el amor es algo que construimos.

Se construye en los pequeños gestos, en la palabra oportuna, en el silencio respetuoso, en la capacidad de pedir perdón, en la humildad de reconocer errores, en la decisión diaria de cuidar el vínculo.

Porque al final, amar no es solo decir “te amo”.
Amar es poder decir:
“Quiero tu bien, y también quiero el mío… y estoy dispuesto a construir ambos sin destruir a nadie en el camino.”

Esa es la grandeza del amor.

Una tarea exigente, sí…
pero también profundamente humana…
y profundamente transformadora.

Les dejo esta pregunta para que la conversen hoy en casa: ¿nuestro amor está construyendo vida… o está dejando heridas?

Recuerden siempre: el amor que vale la pena es el que dignifica, el que cuida y el que deja huellas de bien, no de dolor.

Un abrazo para todos.
Y no lo olviden: el amor, cuando es verdadero, siempre busca el bien… de todos los que toca.